"Poeta vanguardista, sensorial, escéptica, antipatriarcal

2026-09-06

 

Poeta vanguardista, sensorial, escéptica, antipatriarcal

 La santiaguesa Yolanda Castaño Pereira, licenciada en Filología Hispánica, es una de las figuras más influyentes de la literatura contemporánea española. Destaca como poeta en lengua gallega, traductora, editora y gestora cultural independiente. Ha sido galardonada con numerosos premios literarios, distinciones y reconocimientos, y ha conseguido vivir profesionalmente del verso, combinando la palabra escrita con la música, la plástica, el audiovisual, el cómic y la danza, habiendo sido traducidos sus libros a más de una veintena de idiomas. Entre una decena de libros de poemas destaca especialmente el último, Materia, edición bilingüe traducido por la propia autora. También ha publicado libros de poesía infantil, ensayos, antologías, participado en diferentes obras colectivas... Dirige la Residencia para Escritores/as en A Coruña, lidera proyectos estables como el ciclo mensual de lecturas Poetas Di(n)versos, el Festival de Poesía Pontepoética (Pontevedra) y coordina el Taller Internacional de Traducción Poética en la Isla de San Simón.

La autora escribe exclusivamente en lengua gallega y, después, ella misma se traduce a la lengua castellana, por lo que la mayoría de sus obras se encuentran en ambas lenguas. En su primera época destaca claramente un predominio singular de la subjetividad, el verbalismo directo, la experimentación con el lenguaje y apuntan, además, algunos de sus temas iniciales, característicos de la poesía urbana, incorporando el erotismo a su poesía sin autocensura. En general, su poesía se caracteriza por su vanguardismo y su fuerte carga sensorial, a través de una lírica directa, escéptica y antipatriarcal.

Su obra tiene un fuerte componente feminista, donde la lucha por la igualdad y la reivindicación del papel de la mujer en la sociedad son temas recurrentes. En este sentido, los poemas de Castaño no solo ofrecen una voz para las mujeres, sino que también provocan una reflexión profunda sobre las estructuras de poder y la opresión.

El uso de recursos estilísticos, como la metáfora y el simbolismo, está presente en todas sus obras, enriqueciendo así el discurso poético y permitiendo múltiples interpretaciones. Su habilidad para experimentar con el lenguaje convierte cada lectura en una experiencia única, donde el lector se sumerge en un universo complejo y vibrante.

Dice la autora en una entrevista: La poesía participa del lenguaje pero no es sólo lenguaje, es algo más. Creo que en la poesía el lenguaje se comporta de un modo un tanto distinto que el lenguaje en sus usos ordinarios, más funcionales, propios de la comunicación. Estamos acostumbrados a darle un sentido, un enfoque más funcional y racional en su uso ordinario. Mientras que en la poesía las palabras se comportan un poco de otra manera, buscan nuevas asociaciones y por tanto a partir de esas mismas palabras se crea un cuerpo nuevo de alguna manera.

Y, aunque los textos que os he seleccionado están traducidos y, por tanto, carecen de su sonoridad originaria espero que contribuyan a disfrutar de su muy buen decir poético.

La rueda de la fortuna

 

Hay mujeres a las que, con el lucero de cada día veintiocho,

les baja un caudal de liquidez a sus cuentas,

endometrio o salario,

una bendita

                       hemorragia de billetes.

A mí, en cambio, me chorrea

una gravosa hipótesis

–cada ciclo menstrual es una inútil nostalgia–

se me abre un collar de diminutos abortos

este no, este tampoco, ni este otro, ni este…

todos esos gérmenes haciendo turno para precipitarse

intentando morir y no les cuesta

mis embrionarios fracasos, yo

hago un nido para acurrucármelos

me quedo a solas y, en bajito, les susurro a mis ovarios:

¿no podéis

                   segregar

                                  algo más productivo?

Me trago una pastilla

y corro a abusar de mí misma.

 

***

 

Primera casa

 

Todo lo que fui olvidando

lo recuerda mi cuerpo por mí.

 

El pozo, el túnel, el

botón de arranque.

Pura demo(n)stración.

 

La unidad familiar comienza con el ruido de un cuerpo.

 

Con ellos tengo este puente y su lenguaje secreto.

Nada más sabio hay que sus brincos y maullidos,

la espuma de sus olas ilumina nuestros pies.

 

En cuanto mis caderas avanzan por esa casa

la derecha masca la pertenencia,

la izquierda aprende a refundarse.

Las líneas de mi frente hacen      todo lo contrario,

riega el vientre la flor de la división.

 

A toda casa se ingresa siempre a través del cuerpo.

 

Qué más quisieras que un poema se escribiese con estos dedos

capaces de ir y pulsar teclas tan altas.

 

Umbral, resorte, código.

No con la inteligencia, ahora.

Con las manos.

 

***

 

Highway to heaven

 

I

En la autopista quedan marcas de curvas imposibles,

líneas vacilantes que acaban directas contra la mediana.

 

¿Cómo quedaría mi belleza de espiga

tronzada y sangrante contra el cristal del parabrisas,

y cuál sería el estado exacto de mis pechos

que ya no caerían

nunca

más?

 

II

Cápsula de sólo.

 

Entre esto        y nada        un minúsculo movimiento.

Un descuido, una tonta rendija de azar y el

sonrosado peso de mis

huesos contra la

cuneta.

 

Una mariposa de frío atraviesa el paso,

mis ojos quedan prendidos de su salto y

 tengo suerte.

 

Un dos, un dos, un

dos.

 

III

Si en este preciso instante

cruzase por mi carril la más ínfima desventura

y mi joven fortuna saltase por los aires,

nadie vería nada de turbio o sospechoso

en la rutilante belleza

de mi cadáver sobre el arcén.

 

IV

La autopista de noche parece un videojuego.

 

El negror más opaco no me confunde.

 

Como una intermitencia,

mi juventud una línea de cocaína que a veces

se tuerce.

Detrás de mi órbita se excitan los volantes.

 

Y acelero tan rápido

 

como a este verso se le va la vida.

 

***

 

Iceberg

 

Cómo mirar de nuevo

si aun cuando me froto los ojos

me salen a veces los tuyos.

 

La mandíbula del horizonte se llena como un vaso.

 

Crecer fue ir por ti

y volver más tarde por mí misma.

 

Un pez oscuro visitaba nuestra casa,

nosotros nunca llegamos a verlo.

Tú lo cocías y comías por las noches

y al día siguiente solo quedaban raspas.

Arpas de madreperla de las que arrancábamos notas.

 

Me aprendiste de memoria

y si me expulso de mí tu casa siempre está abierta.

 

Tus labios no se me ven porque los llevo maquillados.

A veces me los perfilo con colores infrecuentes

para que no se les puedan escuchar las mismas cosas.

Siete octavos, permafrost.

Me eres en el silencio compacto del subsuelo.

 

Una linterna alumbrando

de mí hacia mí todas las idas y venidas.

 

Y por eso, cómo apoyar los pies

si se fundiese lo invisible.

Cómo del hilo que arranco

tejer un nuevo relato.

 

Siete octavos, permafrost, mamá.

 

Mi aliento tiene que ver contigo

como esta voz y el lenguaje.

 

***

 

Cuentos de hadas

 

Érase una vez

…y al final del cuento

la caperucita era una loba,

la abuelita un leñador,

la devoradora una asceta,

la libérrima un completo compendio de dependencias,

la mística una frívola empapada de temores,

el incomprendido un ángel,

la princesa un monstruo

la frívola una mística empapada de temores,

el monstruo una princesa,

el otro incomprendido un diablo,

la supuesta loba una absoluta caperucita

y el camino entre el bosque

un leñador.

 

***

 

La poesía es una lengua minorizada

 

Comenzaría por el espesor. Su acidez, su ph.

 

Camina igual que una mujer:

entre la masacre de lo invisible

y el campo de concentración de la visibilidad.

 

Ladra estilo y final,

una épica hospitalaria.

 

En el poema el lenguaje

se hace oídos sordos a sí mismo,

en él las palabras amplían

su círculo de amistades.

 

Hay que masturbar el abecedario

hasta que balbucee cosas

aparentemente inconexas.

 

Caja de cambios del habla,

gestos de otro orden.

La sonrisa del mosquito dentro de la piedra de ámbar.

 

No se trata de que no comprendas árabe.

No entiendes

 

poesía.

 

***

 

Cuando dejo de ser flor,

molesto.

 

Pero lo duro era ser, lo

                                      infatigablemente aciago.

 

Que yo contrajese alguna seria dolencia

favorecería enormemente a mi obra literaria.

 

Como no encuentre trabajo, me marcho a Las Vegas.

En los Estados Unidos soy más guapa que en ningún sitio.

 

Pero he sido antipática y pretenciosa,

he sonreído por mi propio interés,

la ajetreada capitalista sexy;

compensé por mis días de impotencia.

Ser

es lo difícil.

Cuando hablé sólo contemplaron mis labios.

 

¿Si me tomo un descanso eso

me hará irresponsable?

¿si soy vulnerable

seré pisoteada?

¿si me fuesen peor las cosas

me querríais acaso más?

 

Una profusa navaja es el proyecto de la identidad,

un ruiseñor mecánico la tarde.

Tanto souvenir acabará con Notre Dame

¿Dónde estabas cuando te necesité?

 

***

 

El subrayado no es mío

 

No dije rosa, ni azul,

no pongas eso en mi boca.

Yo no dije “queda clausurado el interior”,

ni brindé porque queramos todo cuanto debemos.

Yo no prometí ser capaz de gestionar el desastre,

ni dije que ciertas palabras

me esquivasen como las libélulas.

No dije “te necesito”, no conjuré providencias,

ni uno solo de los cien nombres de Dios

se vino a posar sobre mis labios.

No pongas en mi boca

palabras de “para siempre”,

ni que los últimos complejos

hayan saltado de mí como las pulgas.

No dije patria ni matria,

no pongas eso en mi boca.

No dije “cásate conmigo”, ni

“voy a limar mi vida hasta que encaje entre los huecos”.

No hube de ser yo quien rimó destino con deseo.

 

No pongas eso en mi boca.

Pon mejor

 

eso

otro.

 

***

 

 Ojos cerrados de más

 

La mujer carga sus propias palabras en su regazo

para ocultar, con el peso, el temblor que la sostiene.

 

Cocina una casa entera para su familia,

algunas brasas,

un puré lo suficientemente pegajoso.

Flores de alquiler y ataque preventivo.

Un caldo tan espeso como para soldarnos.

 

Ella junta las manos y reza cada noche:

Que la bendita fuerza de la inercia patrocine nuestros pasos.

Que pueda ausentarme al menos

de mis propias decisiones.

 

Con el aire y la liturgia, con las vigas y el asiento,

con la lengua y el deseo, vive

perpetuamente en deuda esta mujer.

 

Carga tanto con su edad,

como con las bolsas capaces de nutrir las de los otros.

 

Me dijeron tu tiempo no respira en este tiempo.

Deberías ocuparte de alguien más.

 

***

 

 No llegaré a llevarte de la mano,

ni tú te agarrarás a la mía.

No te abriré la persiana

al mediodía los domingos.

No me arrancará de la cama

ninguna emergencia con tu rostro.

No llegarás a marchitarme la piel,

nunca detendrás mi viaje.

No te compraré un gorrión.

Ni serán tuyos los muros

que me costaron tanto.

Ya nunca sabré quién eres.

Qué significaría amarte.

No llegaré a saber

si era así como decían.

No adivinaré qué

ni cómo ni cuánto nunca.

No me sorberás el tiempo.

Nadie me buscará en ti.

No seré más que yo

para siempre.

Ya no te veré hacer

lo que amas tan profundo.

No conoceré a tus hijos

bañados por el sol

un mes de agosto.

No me sostendrás del cuello.

No me apagarás la luz.

 

***

 

No acudir a la cita

 

Ya se acercan como balas los insectos del porvenir.

Pican y dejan a todo el mundo con sarpullido.

 

Si dices no, morirás

sin haber abierto esa puerta para nunca.

Si dices sí, te reencarnarás

en alguien que no conoces para siempre.

 

Perras perdedoras del sol naciente.

Nieve sobre el cabello, más rígido el cristalino.

 

El alba de la biología por allá lejos viene volando;

dicen que grazna por mí.

Haz como que no lo oyes.

 

De un tonel a un barreño, de un barreño

a un balde, de un balde a una taza,

de una taza a un dedal.

Así va vertiendo el agua nuestro reloj.

 

La consulta no es pertinente para todos.

 

Nadie desde el futuro podrá tenderme una mano para advertirme.

Veré en mi cuerpo ser tarde.

A ese encuentro no acudiré

 

***

 

 

Si hablase de ti no pronunciaría 

                                                                  las sílabas supremas

pero besas bien y me gusta estar contigo.

Mi verde con tu azul.

Delirio de ramas.

Mi verde con tu azul.

 

Me abstengo de pronunciar esas sílabas sublimes

pero me gusta cómo abrazas y tu pelo hace juego con mi vestido.

Tus dedos patinan en mis medias.

Mi verde con tu azul.

 

***

Mi Belleza

 

Mi belleza señala con el dedo,

espeja mis cristales,

ofende.

 

Mi belleza que intimida,

que enerva sin hablar,

que acobarda.

 

Mi belleza que pronostica,

que me eclipsa,

que me traiciona.

 

La que me vende barata,

la que amortiza mis fallos,

que se me adelanta.

 

La que levanta suspicacias,

la que disuade de mí,

que desvirtúa.

 

Mi belleza que me somete,

me hace criada de sí,

la que me ata.

 

Mi belleza desvergonzada,

que te enfrenta contra ti,

que me negocia.

 

Mi belleza que me deturpa,

que opaca mis cristales,

la que me niega.

 

Mi belleza que manipulo,

que no otorga perdón,

la que me esconde.

 

***

 

Piedra papel tijera

 

Cuando los ojos cerrados miran,

las ruedas se vuelven un juego de manos.

(El libro de la poesía se abre de más

y se convierte en baraja).

No es arrogante encender una luz,

tampoco miserable que escribamos a oscuras.

No pierdas ancla con el mundo,

ni tacto con lo que soporta las palabras,

no temas en serrarle las patas

para que pueda llegar aún más arriba.

Aquí

generamos lenguaje.

Realmente escribimos

porque una imagen vale más que mil palabras.

 

***

 

No hay orden más tirano que el orden alfabético

 

La blancura de sus campos es toda una metonimia,

se separan las narrativas en esta historia sangrienta.

Solución inestable. Era metacrilato

el zapatito de cristal que encaja perfectamente.

 

Y así fue que llegó una guerra apadrinando los códigos,

y fue un camino aún más infernal que la biología.

 

Las palabras labriegas arando sus renglones

y la nobleza de Castilla asediando el diccionario.

 

(Esa polilla perdurará solo dos noches

como dos generaciones dura el nombre de una mujer).

 

Más adelante, las palabras,

desarrollaban un virus autoinmune

que las hacía propiamente atacarse desde el interior;

la palabra libertad, por ejemplo.

 

Cuando el rabito de la eñe de la saña

levante el vuelo como gaviota

ojalá no hayas perdido cuanto te pueda sanar.

 

Un día las efes mayúsculas se habrán de volver armas de fuego.

 

¿Conoce la lengua su lengua?

Los libros nunca están cerrados.

 

***

 

Lo que entre nosotros ocurre a diario

 

Las frases empujándonos.

Las frases sabias como animalillos.

Señalándonos con el dedo,

dejándonos con el culo al aire.

Las frases perdiendo altura,

las frases atropellándonos.

Infiltrándose de incógnito,

viviendo de prestado las frases.

Asaltándonos por la espalda,

vendiéndonos como tratantes.

Dándonos golpecitos en el hombro y,

al girarnos, desapareciendo.

Perdiendo pie las frases,

abriéndose el suelo bajo sus pies

de pronto.

Adelantándonos por la izquierda.

Dándose de bruces las frases.

Escapándosenos como trenes.

Emprendiendo carrera diplomática las

frases

Haciéndonos las frases un juego de trileros.

A pico y pala las frases.

Abriendo zanjas sin pausa y, de repente,

fulminándose.

Las frases arropándonos,

manta y té caliente las frases.

Fingiendo no saber nada,

las frases haciéndose las tontas.

Metiéndonos en problemas,

abriéndonos un pestillo.

 

Nosotros precipitándonos poco a poco en cada frase.

 

***

 

Todas sentadas en sus sillitas.

 

En el colegio privado de los altos muros

todas y cada una de las niñas visten exacto:

jersey del color de la noche, cuello en pico y puños blancos,

la misma blusa lisa reglamentaria multiplicada,

todas piernas enfundadas en medias que se repiten,

sonrisas dadas en serie, siluetas a ciclostil.

 

La Unión

Europea comprende veintisiete estados miembros,

unidos libremente bajo un paraguas supranacional.

 

Las niñas de la misma edad en sus pupitres tan blancos,

son capullos en una guirnalda, rostros de un mismo son.

 

Entre el acero y el carbón vino a hallar su simiente.

Se eliminan las fronteras. Una moneda común.

 

Doce cogidas de la mano bailan a corro risueñas.

Los zapatitos, de lejos, pequeña orgullosa flota.

Cuando el foco se aproxima, unos brillan, otros no.

 

Las paredes escuchan con idénticas repisas.

Un puntero afilado pasa lista de soslayo.

Lazo de raso, calcetín roto,

cadena de plata, plástico azul.

 

La UE fomenta la cooperación entre todos los pueblos de Europa

promoviendo tal unión dentro del respeto a su diversidad

y haciendo frente a los retos

de la globalización.

 

***

 

 Less is more

 

No me dijo

“si te contase lo repugnante que me parece tu boca,

el charco de tus hormonas pringosas y clamantes.

Preferiría meter los dedos en un cable de alto voltaje

que mi cara en la redondez irrespirable de tus tetas.”

No me dijo

“así se me caiga encima ahora mismo un fardo de piedras

antes que la responsabilidad de tus noches de fiebre,

que corra el aire entre mi vertical

y el pastel de jengibre de tus ganas.

Antes quiero alfileres en la cuenca de los ojos

que sorber la gelatina de tus debilidades.”

No me dijo “fuck off”, no me “dijo vete

a la mierda.

Prefiero un dolor de oídos, un puño en la boca del estómago.

Me repugna el fragor así tan rural de tu hambre,

escuchar a tus piernas a gritos

como lechoncillos rosados abiertos a hachazos.”

 

Simplemente

él no me dijo.

 

***

 

 La palabra Galicia

 

Para contarte de dónde vengo,

te tengo que sacar la lengua.

 

Dónde se ha visto que el fuego lama las hojas, lama la corteza, lama la raíz y

lama un poco de todo sin apenas entreabrir los labios.

 

Hay pueblos tan educados

                                       que nunca enseñan la lengua.

 

Desde el tumulto de una ciudad impaciente por morder

tú dices “hrvatski, hrvatski”,

eso solo puede parecer un idioma que se esputa.

 

Hay posturas de la lengua

                                que no entiendo.

 

Hay que tomarse el riesgo de sacarla para afuera, entre los dientes.

Por eso pronuncio “maza”, digo “cercear, zarzallo”.

 

Ya sé que hay quien se reserva la lengua.

 

Como una vocal abierta en el momento inoportuno,

como ropa barata, un tufo sospechoso.

 

Hay pueblos enteros que se van de la lengua.

 

Cuando me cuentas que no distingues

en cuál de los dos idiomas estoy hablando, era

para partirte la boca,

así tendrías tú también una lengua dividida en dos

̶ “como Corea”, verdad?

 

Hay lenguas que me quedan      lejos.

 

Las hay con tendencia a salirse de la boca y

                                  plantarse en la solapa,

otras tienen cicatriz de tanto ser mordidas por los dientes.

 

Hay lenguas en las que se hizo sangre.

Un anzuelo clavado en el cartílago laríngeo.

 

Hay fonemas que salen de un recoveco bucal que no conozco,

otros, responden a planes de autoexterminio.

 

No me queda otro remedio, señor de sus silencios, soy

esclava de las palabras y habré de condenarme por mi lengua.

 

Por eso: “cinza, cercella, zazamelo”.

Nada de “galisia”, nada de “galichia”,

atiéndeme bien: gali-Cia.

 

***

 

Faltamos a clase. Cómo me buceas.

Hazme lo que sabes que me gusta que me hagas.

Cocinándome tu hipérbole

                                                  a un fuego muy lento.

 

Cuando nuestras emociones

                                                  ya nos duelen de tanto usarlas,

de irritadas y enrojecidas, que tanto valieron la pena.

Cómetelo todo, mi bien, como cuando eras pequeño,

y nos apretamos mucho

                                                  para que no quepa más nada.

 

Mi obsesión por esa melena,

azabache vertical que te abriga toda la espalda,

una religión de 68 centímetros; para que veas.

Tu posesividad conoce mis formas.

 

Me hablas de cosas de mayores.

Tuve que engullirte en mi cabeza.

Luego comenzamos a, y me hiciste,

y me pusiste el               como si fuese una               .

Un asunto de sintonías, y no sé cómo es que lo haces tan bien.

 

Ya nos salen todos los cuadros más bonitos.

Si se te da por rodearme de velas eclesiásticas.

Amarrándote con cuerdas y con mis dotes de incendiar

por eso pido la insolencia de que tú me necesites.

 

***

 

Que no mueran las batallas que me sientan tan bien.

Decido si traducirás mis gestos profundos,

si encolaremos nuestros tobillos, decido nuestra vorágine.

Tú quieres que te abrace fuerte

                           y ya sabes dónde está tu sitio.

Hablándonos de las arborescencias que anidan detrás de los abrazos.

 

Tu frágil cintura gemela y enemiga,

y nos sentíamos casi como si renovásemos nuestros miembros.

Quieres que te apriete fuerte,

pides que me deje hacer cosas,

decido si visitarás

                           el hambre violenta de mi cuerpo.

El intrajuste fiero y único.

Mi capacidad de ornamentación.

Mientras escribimos las páginas más bárbaras para que ocupes

tu sitio que está

                           entre el suelo y mi vientre.

 

***

 

La casa de mis padres

 

No defenderé la casa de mis padres.

Ni contra los lobos la sequía ni la usura.

Porque nací en el ensanche de una ciudad arroyada,

y al final ni era suya y hubo de venderse.

Jamás tuve ganado, ni huertos ni pinares,

toda la tierra que tengo está en un tiesto de plástico.

Tendré que pagar rentas y préstamos y cuotas

pero no defenderé la casa de mis padres.

Oscilará a merced de los especuladores,

habrá nueve estudiantes donde un día fuimos cinco.

Me purgaré del anclaje de una idea de clan,

de las torgas de la sangre y poder de la pertenencia

y no defenderé la casa de mis padres,

escoltaré sus pisadas donde anden arrendados.

Si hay alguna relación entre útero y familia

habría que estamparla contra ese muro de cemento.

Se sucederán los negocios cuando ya me haya ido,

nos quitarán el crédito, desahuciarán del aire,

pero nuestra memoria flotará en estas hojas.

Mucho de cuanto fuimos no se destruirá

pero no defenderé la casa donde nacimos,

la misma en la que hoy malvende sus cimientos

un parking a un euro y setenta y cinco la hora.

 

***

 

La gente ansía multiplicarse.

Yo

me dividiría.


 

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