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"Debemos ser conscientes que estos tiempos pospandémicos en los que vivimos son muy complejos. |
2026-09-06
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Carta para ti

Carta a esa madre, o padre que siente que el suelo se le mueve bajo los pies.
En estos tiempos tan convulsos, hay días en los que la maternidad o la paternidad nos enfrentan a escenarios para los que nadie nos preparó. De hecho, creo que para tal hecho estamos desprovistos de cualquier manual, por lo que todo es una aventura para vivir a pecho descubierto.
Pero no hablo de los berrinches infantiles ni de las rebeldías esperables de la adolescencia, sino de esos momentos en los que notas que algo en tu hijo o hija que se ha descolocado y la realidad parece habérseles distorsionado.
Quizá estés viendo cómo inventan o viven situaciones que nunca ocurrieron. Que hablan de realidades que te chirrían. Quizá sientas que de pronto habitan un mundo donde todos parecen conspirar en su contra, donde la desconfianza lo llena todo y la lógica habitual ya no sirve para comunicarte con ellos.
Ver a un hijo defender con convicción ciega una realidad que no existe asusta. Asusta mucho. Produce un nudo en el estómago, un cansancio infinito y una pregunta constante que retumba en la cabeza en cada hecho disonante.
¿Qué he hecho mal?
Si estás pasando por algo así, lo primero que necesitas escuchar es que no es tu culpa.
Debemos ser conscientes que estos tiempos pospandémicos en los que vivimos son muy complejos.
La visión de la vida de los más jóvenes parece ser que se está viendo sacudida por un entorno saturado, cambios familiares dolorosos y una exigencia emocional que muchas veces desborda su capacidad de respuesta. Estudios fracasados, trabajos inexistentes, independencias del hogar frustradas, planes de futuro arruinados, y así hasta el común de que sus vidas son una carrera de obstáculos.
Y la mente, tan poderosa como es, y tan enigmática en partes iguales, en ocasiones busca atajos para salir de donde no quiere estar.
Nadie quiere vivir en un fracaso sempiterno…
A veces, cuando la ansiedad o el estrés son demasiado grandes para su estructura emocional, la mente busca sus propios caminillos para protegerse, aunque esas sendas los alejen de la realidad objetiva.
En medio de esa confusión, es humano como madres o padres caer en el error de querer convencerles a la fuerza de que no es lo que creen vivir, de discutir los hechos o buscar etiquetas apresuradas en internet para intentar darle un nombre a lo que ocurre. Sin embargo, en esos momentos de máxima incertidumbre, el mejor acto de amor no es tener todas las respuestas, sino saber buscar a quien sí las tiene.
Esta carta es solo un recordatorio de que no tienes que gestionar esto en soledad ni resolverlo a puerta cerrada. Cuando la realidad se vuelve confusa, la respuesta no está en la confrontación, sino en la calma y en la orientación experta. Consultar con un profesional de la salud mental, un psicólogo o un psiquiatra especializado no es un fracaso familiar. Solo es el primer paso para devolver la estabilidad a quien más quieres. Inclusive puedes dar tú ese primer paso, acudir a una consulta para desahogarte y recibir las pautas adecuadas sobre cómo acompañar a tu hijo-a sin romper el vínculo.
No estás exagerando por pedir ayuda, ni estás fallando como padre o madre. Estás cuidando. Si hoy te ves reflejado en este espejo, respira profundo, suelta la culpa y déjate acompañar por especialistas. Hay salida, hay caminos para reconstruir la tranquilidad y, sobre todo, no estás a solas en esto.


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