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"No aprendemos. Ni queremos hacerlo. La depredación humana no tiene límites. |
2026-10-04
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Maricarmen

Seguro que el nombre coreado en la canción del Dúo Dinámico, habrá sido escuchado miles de veces por doña Mari Carmen Abascal, sin más pretensiones de ser un estribillo sesentero que en el siglo pasado alegremente cantaron Manuel de la Calva y Ramón Arcusa, que decía así: “Es Mari Carmen, dijeron todos, su mirar, su bailar, cautiva todos los corazones…”; lo que no esperaba Mari Carmen Abascal, es que su nombre en este siglo XXI, y a sus 87 años fuese coreado en manifestaciones, además de ser escrito en pancartas y asimismo encabezar el nombre de una protesta ciudadana en contra de los fondos buitres. Actualmente su nombre abandera el Decreto Maricarmen. Mari Carmen, no está sola. Pero muchos otros-as sí. Su desahucio como el de miles de personas claman al cielo.
Pero hay más nombres, hay muchas Maricarmenes (personas en semejantes circunstancias) en este país, por desgracia, y no cesan…
En Málaga, Teresa, una mujer enferma de cáncer, ha sido desalojada y ya está. Otra persona más a la calle junto a su hijo. Almas dependientes que son desprovistas de toda dignidad para que se las apañen como puedan, para que malvivan en condiciones infrahumanas, como en el caso de Teresa que pasaba las horas diurnas protegiéndose del calor en un centro comercial de dicha ciudad. Ahora en un parque público, un banco de piedra es su “parcela”.
No aprendemos. Ni queremos hacerlo. La depredación humana no tiene límites.
Dicen que España crece, pero la dificultad de acceder a una vivienda frena cualquier desarrollo en la sociedad, sobre todo en los planteamientos de alquilar que son los más solicitados dadas las circunstancias de los salarios. Ya de comprar ni hablo.
Maricarmen ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Ahora, la opinión pública dice no a los rentistas y especuladores en mayúsculas, aunando voces, exigiendo medidas.
Este desahucio ha marcado un antes y un después convirtiendo la Puerta del Sol en Madrid en territorio de acampada, desde el pasado sábado 26 de septiembre de 2026. Calles como la llamada Tercera República, vertebran el devenir organizado entre tiendas de campaña. Entre otros servicios básicos se hallan el de peluquería, el de restauración de catering y más valores altruistas para quienes defienden un derecho: el de la vivienda.
La abogada de la sindicalista Maricarmen, doña Beatriz Duro, defiende con las leyes el movimiento que está sucediendo a consecuencia del desahucio de su defendida.
Al presente, el Congreso de los Diputados tiene la pelota en su tejado. La máxima de que los intereses de la gente de a pie deben de estar por delante de todo, debería ser la prioridad de quienes ocupan los sillones en el Congreso.
Utilidad, pero insuficiencia; con estas tres palabras se puede resumir el decreto del martes. El viernes ya se verá. Hoy miércoles, a las 7:23 AM, no se ha publicado nada en el BOE para poder debatirlo por los políticos que nos representan. Esto, respecto del primer corto y veloz decreto. Ahora queda aprobar un segundo, porque el desencuentro entre las fuerzas políticas es fehaciente.
Una vez más los más pobres, somos los que más sufrimos. Ocho años de legislatura y los desahucios siguen siendo noticia. ¡Inaceptable!
Pero el desastre se ha vertido con Olga, una vecina de la barriada de Santa Eulalia, en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), que a sus 54 años se ha suicidado ante el horizonte de un desahucio. ¡TERRIBLE!
Parece ser que vivir bien, tener cierto estatus adquisitivo y mejor nivel de vida, no lleva adherida la empatía de ayudar a las personas menos acomodadas, pero sí el de mirar por encima del hombro a los más desafortunados. Esa es una de las zonas oscuras de la naturaleza humana. Por desgracia, esta crisis afecta de forma transversal e intergeneracional a todos los españoles, pero no a todos. Ya me entienden.
Para quienes no pueden hacer frente al costo de un alquiler, volver a casa de sus padres es otra opción, o la de no salir del nido también, que es zona de “confort” a cierta edad, además lo de compartir techo con desconocidos-as, según dicen, es una ruleta.
Lo que sí es tangible es que la celeridad en la solución de los derechos de la vivienda entiende y solo se transmutan, y sobre todo se aprueban cuando median intereses partidistas y fondos buitres. El resto que se las apañen. Menos mal que existen un ministerio específico de la Vivienda…


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