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"El Ayuntamiento nos remite a la Junta de Andalucía, la Junta al Gobierno central, y el Gobierno de vuelta al Ayuntamiento. Nadie parece ser competente, pero el problema es de todos. |
2026-10-15

REDACCIÓN /LIBREOPINANTE
COMUNICADO ANTE EL DÍA INTERNACIONAL PARA LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA
El barrio sigue a la espera
«Su llamada es importante para nosotros. Por favor, manténgase a la espera.»
Desde la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados (AABI) nos unimos un año más al 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. La ONU nos lo recuerda claramente: la pobreza es una violación de los derechos humanos y quienes la padecen deben estar en el centro de las decisiones políticas y sociales.
Sin embargo, la respuesta de las administraciones a nuestros barrios sigue sonando como un contestador automático.
«Bienvenido a la línea de atención al ciudadano. Para información sobre planes y estrategias, pulse 1.»
Hay multitud de planes, programas, convocatorias impulsadas por las administraciones educativa, social, de empleo, salud, vivienda tanto municipales como andaluzas y estatales. Lo que no hay son resultados suficientes. Las actuaciones parciales y descoordinadas ya no sirven. Hace falta cambiar de raíz el enfoque de las políticas públicas, no repetirlas año tras año con otro nombre y una foto distinta.
«Para conocer la evaluación de resultados, pulse 2.»
«Lo sentimos. Esta opción no está disponible en este momento.»
La evaluación nunca llega, pero los indicadores sí los vivimos a diario: fracaso y abandono escolar, menor esperanza de vida, personas durmiendo en las calles, degradación urbana y un parque público de viviendas mal gestionado. Esto no son cifras abstractas. En las calles de nuestros barrios estos indicadores tienen nombres concretos: sufrimiento, exclusión, abandono, desmotivación y desmovilización.
«Para hablar con el departamento competente, pulse 3.»
El Ayuntamiento nos remite a la Junta de Andalucía, la Junta al Gobierno central, y el Gobierno de vuelta al Ayuntamiento. Nadie parece ser competente, pero el problema es de todos. Sabemos que abordar una realidad tan compleja no es fácil. Pero la solución no puede ser pasarse la pelota de una administración a otra. El verdadero maltrato institucional empieza ahí. Necesitamos una sola mesa interadministrativa, con objetivos compartidos, planificación a largo plazo y evaluación continua.
«Gracias por su paciencia. Todas nuestras líneas están ocupadas…»
Colgamos el teléfono, llamamos a la puerta
Si de algo podemos presumir en los barrios es de paciencia histórica. Pero que nadie la confunda con derrotismo ni tirar la toalla. Esperar no es rendirse. La experiencia y la lucha diaria de nuestros vecinos y vecinas nos dan toda la legitimidad para seguir reclamando respuestas válidas. Hoy entendemos que esta llamada no es fructífera. Por eso hoy colgamos el teléfono y llamamos directamente a la puerta de la administración.
La Asociación Barrios Ignorados trae una buena noticia: nuestros barrios tienen solución. Una invitación a los responsables políticos: diálogo y consenso.
Sr. Moreno, Sr. Sánchez, alcaldes y alcaldesas de Andalucía les falta voluntad política (y también vosotros, concejales, delegados municipales, consejeros, parlamentarios y diputados): nuestros barrios existen, sus problemas son reales. Dejen a un lado las siglas y las trincheras. Les invitamos a sentarnos, a tomarnos un café cara a cara y dialogar. Construyamos consensos reales. Déjense querer, porque el éxito de sus políticas no debería medirse solo en planes, programas o presupuestos, sino en algo mucho más sencillo: la dignidad y felicidad de las personas que viven en nuestros barrios.
Y a nuestros vecinos y vecinas…
Sabemos que a veces somos pocos en primera línea. Estamos cansados de denunciar estos problemas. Pero también sabemos que no por gritar más fuerte se tiene más razón, la realidad es nuestra verdad. Si hoy no puedes alzar la voz, susúrralo. Que todo el mundo se entere de tus problemas: falta de descanso por una mala gestión de la vivienda; sufrimiento ante la falta de un futuro de tus hijos e hijas; matrículas en centros privados de FP inasumibles; apagones eléctricos o falta de autobús urbano para poder ir a trabajar o acudir al hospital; citas sanitarias que no llegan; degradación urbana y humana, etc.
Que el runrún del barrio no se apague nunca. Porque esto no va de victimismo. Va de justicia social y dignidad.


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