"Lina, con 20 años, asumió un fuerte compromiso por un mundo mejor

2026-09-06

Lina Odena

El día 14 de septiembre se cumplirán 90 años de la muerte de Paulina. Vestía de miliciana, luciendo la insignia de la aviación republicana, y exhibía su condición de corresponsal de “Mundo Obrero” y las iniciales de U.H.P. “Uníos hermanos proletarios”. Tenía 25 años, y había nacido en Barcelona en 1911.

Dicen las crónicas que se quitó la vida a la altura del pantano de Cubillas, cerca de Granada. Unas semanas más tarde del asesinato de Federico García Lorca. Aquella noche sin luna que todavía hoy nos conmueve. A Paulina, Lina, la rodearon los mismos autores: falangistas y militares africanistas alzados en armas. Acompañados de las “tropas moras” de Franco, trasladadas a la península desde el norte de África: 17.000 en julio de 1936, gracias a la aviación nazi y de la Italia fascista, y sumando un total de 85.000 en 1939, según el historiador Ángel Viñas. Aquello si que fue una invasión militar extranjera y una traición a la patria. Con licencia para violar y degollar a las gentes republicanas: alcaldes, sindicalistas, maestras y jornaleros altivos.

Los discursos y arengas de las nuevas camadas de “patriotas”, animando a la caza de personas migrantes, también de niños y niñas, recuerdan y se asemejan a las “jornadas de los cristales rotos”, que marcaron el final de los valores republicanos y democráticos en la Europa convulsa de los años treinta del siglo pasado. 90 años más tarde, la Internacional de la ultraderecha reaccionaria, siguiendo la partitura de la Estrategia de Seguridad de Washington, junto a la incompetencia y complicidad de la Comisión Europea, marcan hoy el compás. Objetivo: fracturar Europa y su sistema de convivencia democrática y derechos sociales, sin duda mejorable.

Lina, con 20 años, asumió un fuerte compromiso por un mundo mejor. En la UGT y en las filas del Partido Comunista. En agosto de 1934 ejerce como Secretaria del Comité Nacional de las “Mujeres Antifascistas de España”, impulsó la unidad de las juventudes socialistas y comunistas y se implicó activamente en las luchas sociales. Hizo campaña junto a Dolores Ibàrruri, La Pasionaria, en las elecciones generales del febrero de 1936 que ganó el Frente Popular. Lina Òdena ejerció su militancia política en un tiempo nada fácil para las mujeres, tampoco en los partidos de izquierdas. Los testimonios y la coincidencia con figuras como Clara Campoamor, Federica Montseny, Victoria Kent, Zenobia Camprubí, o Maria Teresa León, entre otras, así lo ratifican. Lina Òdena, una huella imborrable.

Su muerte la convirtió en una heroína con projeccción internacional. Su imagen más icónica se puede ver en el MNAC, Museo Nacional d’Art de Catalunya, una pintura que firma J. Pons, y que fue exhibida por primera vez en el Pabellón de la República, en la Exposició Universal de París del año 1937. Muchas mujeres resistentes pusieron el nombre de Lina a sus hijas. Soy Lina Panyella y mis padres me pusieron su nombre. El hilo potente de la memoria democrática. Ni olvido, ni resignación.


 

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