"Nunca me han gustado los babosos. Hay una gran diferencia entre ser un doñeador y un rompebragas, y me resulta terriblemente casposo ese perfil de hombre que alardea públicamente de las mujeres con las que se ha acostado.

2026-01-19

Agosto Catedrales

Hay casos para los que la presunción de inocencia es un mero formalismo que algunos jueces se pasan por la toga con la misma ligereza con la que elaboran sentencias. No voy a hablar sobre las injusticias del sistema judicial sustentando en la prevaricación o el lawfare, sino de ese otro tipo de juicio que se hace en los medios, sale a la calle y refuerza o deteriora la imagen reputacional de la persona a la que se juzga.

Nunca me han gustado los babosos. Hay una gran diferencia entre ser un doñeador y un rompebragas, y me resulta terriblemente casposo ese perfil de hombre que alardea públicamente de las mujeres con las que se ha acostado.

El caso de Agosto Catedrales pinta mal. Pero no porque tenga casi todas las papeletas para resultar inocente si el juicio se celebrara en España y le tocara en suerte uno de esos jueces afines a la ideología que ha paseado con más pasión que sus baladas tristes, sino porque normalizar ese tipo de comportamientos supone un nuevo retroceso respecto al derecho de las mujeres a decidir cuándo, dónde y con quien, en cuestión de relaciones.

Las mentalidades más reaccionarias normalizan los abusos, a veces, incluso siguen cuestionando a las víctimas, por más que este señor haya sido captado por las cámaras en múltiples ocasiones, tanto en conciertos como en platós de televisión, magreando y besando a mujeres sin su consentimiento. Haciendo una gracia que no tiene gracia. Pero claro, es que resulta que es muy cariñoso. Solo con ellas. Y ser tan cariñoso hace que parezca estar dentro de lo normal que le guste rodearse de chicas jovencitas con pechos grandes que tengan sus cuevas libres de ETS y pocos renglones en sus currículums para sostenerle de camino a la playa o para complacer sus fantasías nocturnas de lenguas masejeadoras de testículos, que por desgaste y por edad, deben tener el aspecto de unas brevas de Abarán olvidadas en un rincón del cajón de la fruta de la nevera.

Mire usted, Agosto, no me hacía falta escuchar nuevos testimonios, ya era más que suficiente la estela de casposidad, abuso, y fachirulismo patrio que ha ido dejando a lo largo de tantos años allá donde fuera, para darme cuenta de que es usted el tipo de hombre que detesto y al que no sería capaz de acercarme ni por despiste. Pero es algo que no va solo en cuestión de gustos, porque tiene una derecho, faltaría más, a sentir atracción por un tipo nauseabundo. A lo que no hay derecho es a que Agosto Catedrales o cualquier agresor, tenga tanto poder como falta de moral, y se permita otro derecho, el de exigir más de la cuenta en forma de encargos sexuales no consentidos, como parte de un contrato en el que la letra pequeña no está escrita. Quienes califican de “linchamiento” orquestado por la izquierda el caso del Sr. Catedrales, no tienen ni puta de idea de política, ni de moral. Esto no va de ideología, tesoretes. Lo que está mal sea quien sea quien lo haga. Da igual si te llamas Íñigo, Dani, Julio o Agosto. Hey, no vayas presumiendo por ahí…


 

Para dar tú opinión tienes que estar registrado.

Comments powered by CComment