![]() |
"Todos, estemos arriba o abajo, seamos pequeños o grandes; todos en este mundo pertenecemos a un tipo de bichos. |
2026-10-04
![]()
Bichos

Ese es el calificativo que en el argot inmobiliario —es decir, y poniéndonos a la misma altura que estos especuladores, en el argot carroñero— reciben un inquilino con un contrato de renta antigua, una persona en régimen de nuda propiedad o, en algunos contextos, un ocupante ilegal u okupa. Bichos, eso es lo que hemos pasado a ser los curritos, así dicho en general, para los diferentes tipos de alimañas —otros bichos más grandes y peligrosos— que manejan el cotarro.
«Esa casa viene con bicho», le dijeron a Ricardo y Fernando, los primos Alonso, los dueños de Urbagesa (Urbagestión Desarrollo e Inversión SL), cuando compraron a saldo el piso donde vivía Maricarmen desde los diecisiete años. Y como tal la han tratado, como a un bicho al que había que echar de allí, fuera como fuese, pues les ha faltado gasear a la pobre mujer. Eso sí, ahora, tras desoír durante meses todas las propuestas públicas y privadas que les hicieron para llegar a un acuerdo, se hacen los ofendiditos «porque nosotros no somos un fondo buitre», le lloraban balbuceando a su abogada. «Somos una sencilla pyme», añadieron después. «Pero os habéis comportado como buitres», les ha contestado, unida en una única y rotunda voz, toda la sociedad española.
Todos, estemos arriba o abajo, seamos pequeños o grandes; todos en este mundo pertenecemos a un tipo de bichos. Unos somos gusanos hurgando en una manzana, o caracoles con la concha a cuestas siempre, o bichos bola enrollándonos en nosotros mismos ante el peligro. Otros, por el contrario, son bichos gordos y grandes, alimañas de garras poderosas, morlacos envistiendo contra todo y contra todos.
Pertenecer al grupo de los bichos de abajo, el de los pequeñitos e indefensos, no es una decisión nuestra, al menos, no es una decisión consciente. Más bien se trata de una imposición, más o menos circunstancial, a la que nos hemos visto avocados en nuestras vidas. Lo que no quiere decir que, a veces, muy pocas veces, no se hagan grandes y se vuelvan terriblemente dañinos, bichos que proceden del fondo, de abajo, a los que se les conoce comúnmente como bichos trepas.
Eso sí, ser como los otros: un bicho gordo, un mal bicho con los cuernos retorcidos, una alimaña, un carroñero, un buitre… ser mala gente en la vida, sí que es una actitud, una decisión a la que nadie los fuerza.
Hablando de bichos y, de paso, rebobinando el casete, quiero replicar a mis queridos Surfin´ Bichos y decirles que ni Pedro con su alcoholismo, ni Juanma y su chica con esas otras adicciones, ni siquiera Paco el loco, aunque ande suelto por ahí con la pistola de su padre en la mano, es gente tan «abollada» como los primos Alonso, los de Urbagestión, y todos los de su calaña.


Para dar tú opinión tienes que estar registrado.