"El amor que existe entre tu wild furry child y tú nunca se asemejará al vínculo que puedes establecer con un ser humano. 

2026-10-18

Perder a quien te cuidó

Por qué la muerte de tu mascota puede doler como la de un familiar.

¿Alguna vez te has sentido escuchado o escuchada?

A veces no nos damos cuenta del sentimiento de soledad que nos invade por no hablar, por miedo a sentirnos juzgados o juzgadas.

Dependiendo de quién seas, esto te puede resultar una locura o una gran verdad, pero no estamos hablando de trozos de carne con pelo que se mueven y a los que les das de comer para mantenerlos con vida, como una virtual pet.

Son seres con sentimientos y emociones y, entre tú y tu peludo, se crea un vínculo único, real e incondicional.

El amor que existe entre tu wild furry child y tú nunca se asemejará al vínculo que puedes establecer con un ser humano. La razón es que nosotros demandamos, exigimos y, a veces, imponemos; manipulamos, mentimos y traicionamos.

Ellos nos devuelven a la vida desde lo más primitivo. Viven el momento como si no hubiera un mañana, mientras que nosotros vivimos en el pasado y en el futuro, sin sentir el presente, como si fuéramos a vivir siempre.

Cuando estamos a su lado, acariciando su pelaje, nuestra actividad cerebral prefrontal aumenta considerablemente. Eso significa que se intensifican nuestra atención y nuestra implicación socioemocional, según un estudio publicado en la revista Plos One en 2022.

Por qué la muerte de tu mascota puede doler como la de un familiar.

No es que pueda doler como la de un familiar: duele porque es un miembro más de la familia.

Viven, comen juntos, comparten momentos, salen a pasear por la playa y ríen juntos. Con una mirada suya, ya sabes lo que le pasa. Sabes cuándo está triste, cuándo tiene hambre o si está enfermo.

No son los animales los que tienen que hablar para demostrar que también sienten y padecen. Somos nosotros quienes debemos comprender su lenguaje.

Nos diferenciamos en el raciocinio. Pues ya es hora de razonar y de ver que son seres sabios que nos enseñan, en cada momento de su existencia, a disfrutar de cada instante.

Que no te agarre la rabia del ser humano.

Si nos agarra la rabia, no vemos lo hermosa que es la naturaleza ni lo que puede llegar a enseñarnos. No hace falta creer en ellos como seres sublimes; solo hay que ver, cada día, lo que nos aportan.

Según la Dra. Marian Rojas, tenemos que tener a nuestro lado a una Persona vitamina.

Pero… ¿y si no es una persona, sino nuestro perro, gato, pájaro o hurón? En algunos casos, también pueden ser caballos, burros o gallinas, porque todos son válidos como fieles amigos.

¿Y si un día te levantas y te ves sin tu vitamina preferida en forma de bola de pelo, que ya no va a darte los buenos días…? Era tu mejor amiga o amigo, tu hermano, tu hijo adoptivo.

Muchos no llegan a asimilar del todo el dolor punzante que representa perder a tu perro o gato vitamina, ese que se recostaba sobre tu estómago o tu espalda para calmar tus heridas y que, cuando llorabas, te reconfortaba simplemente con su presencia o su atención.

¿Existen amigos o familiares con los que puedas ser tú mismo, como lo eres —o lo eras— en casa con tu mascota?

Quizá la respuesta sea: Sí o No.

Pero seguro que estás leyendo esto porque lo has vivido.

Pocos se darán cuenta de lo dura que ha sido tu pérdida o pensarán que estás exagerando. No es algo fácil de expresar a vox populi, por miedo al qué dirán y a no sentirse comprendido sin ser juzgado, tal como se mencionaba al principio.

Solo un (1) ser podía entenderte como nadie lo había hecho.

Y ya no está.


 

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