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"Amarga Navidad o el universo almodovariano |
2026-08-09
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Amarga Navidad

La película Amarga Navidad es la más almodovariana de Pedro Almodóvar. Como ya hizo en Dolor y Gloria, el director manchego reflexiona en su película número 24 sobre sus miedos, sus neuras y sus obsesiones. Y nos plantea, además, la duda de si es ético traspasar la frontera entre la vida y la ficción. ¿Se puede contar todo con el pretexto de la creatividad? ¿Se puede usar el dolor de los demás en las historias que se cuentan? Esa es la propuesta sobre la que gira la compleja historia de Amarga Navidad. Y Almodóvar nos lo cuenta, en una especia de delirio imaginario, en el que juega de una manera casi obsesiva con la vieja estrategia del cine dentro del cine. Para no quedar en el camino y saber en qué parte de la ficción nos encontramos, hay momentos de la historia que exigen cierta destreza de ordenación cronológica El director manchego se ha empeñado en que sus últimas películas sean un auto confesional, un recorrido por la historia de su filmografía, como si la despedida de algo estuviese cerca. En Amarga Navidad hay mucho de todo eso. Las reuniones de amigos en fiestas extravagantes, los ansiolíticos, los stripteases, la sorprendente canción de Amaia, la escena de dos mujeres llorando con Chavela y los momentazos de Rossy de Palma y Carmen Machi. Es el universo almodovariano que vuelve con el mejor Almodóvar. La película utiliza dos líneas narrativas contextualizadas en tiempos diferentes, pero que mantienen un claro paralelismo, cuyo cordón umbilical es la necesidad de contar, a través del cine, los traumas del dolor que la vida nos provoca. La creación como terapia, para enfrentarnos al miedo y equilibrarnos cumpliendo con el duelo que nos ha tocado soportar. Una historia con rebotes temporales, donde la realidad y la ficción se observan, como reflejadas en un espejo. Junto con Dolor y Gloria es, sin duda, el trabajo más personal de Almodóvar. Muy atractivo visualmente con primeros planos que se introducen en la piel y la mirada, sobre todo, de las mujeres de la historia. La utilización de colores vivos primarios, destacando los rojos y azules, dibujan el contraste con el sabor amargo de los días tristes de Navidad. Leonardo Sbaraglia sobresale interpretando a Raúl, alter ego de Almodóvar que antepone su trabajo creativo a todo lo demás, incluso a sus relaciones personales. Bárbara Lennie está espléndida como Elsa, esa mujer que utiliza su trabajo como bálsamo para superar sus crisis personales. Ella junto a Patricia (Vicky Luengo) nos regala una de las escenas más conmovedoras del filme, cuando ambas escuchan una canción de Chabela Vargas. Mención especial merece Aitana Sánchez-Gijón: atención a la intensa escena final, uno de los momentos cumbre de la película.


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