"El día que dejemos de creer que España pertenece a una minoría poderosa, en la que la mayoría estamos de simple comparsa, se comenzará a poner los cimientos de una sociedad dueña de sí misma.

2026-07-26

¡Campeones!

Afortunadamente, la realidad es tan tozuda que contradice a esa porción de sociedad española que se empeña en pintar nuestro suelo patrio de color negro. Un grupo de jóvenes se han conjurado para transmitirnos, en las propias barbas del presidente Trump, un chute de optimismo y de euforia que, al menos, durante unos días nos hará felices. No, no voy a caer en la tentación de pintar nuestra realidad de color púrpura. Pero sí estoy convencido de que debemos combatir a esa otra parte interesada de nuestra sociedad que se empeña en dibujarnos un país tenebroso, primero, mostrando nuestras fortalezas y, después, reconociendo nuestras debilidades y flaquezas. Un país que tiene bolsas de pobreza severa que impide garantizar a millones de compatriotas derechos básicos como la vivienda, por ejemplo, no puede ser autocomplaciente, siquiera siendo campeones del mundo de fútbol.

Que una selección campeona del mundo sea ejemplo de qué se debe hacer para conseguir el éxito nos puede valer si a continuación ese ejemplo lo trasladamos a la realidad de nuestro país. Quiero ver como principal enseñanza del triunfo de la selección que la unidad, el compromiso, el trabajo solidario es el camino que tenemos que seguir para ser dueños de nuestro propio destino y arrinconar a aquellos que pretenden apropiarse de un país que lo construimos entre todos y nos pertenece, también, a todos y todas.

El día que dejemos de creer que España pertenece a una minoría poderosa, en la que la mayoría estamos de simple comparsa, se comenzará a poner los cimientos de una sociedad dueña de sí misma. La selección es una metáfora en la que podemos ver señales que nos ayuden a entender algo de cómo funciona el engranaje de una sociedad. La primera señal más clara es la de cómo los poderes políticos maniobran para controlar y poner al servicio de sus intereses el éxito de la selección: el rey y la reina abrazándose con sus hijas tras un gol de la selección en la Zarzuela es un ejemplo claro; la segunda señal, por el contrario, es cómo esa mayoría, a la que siempre aludo, se puede adueñar de la calle para reivindicar el éxito y decir que la selección nos pertenece; y la tercera señal está en la composición de la propia selección: jóvenes de diferentes comunidades, de distinto color, de pluralidad ideológica, de religiones diversas y de procedencia social desigual.    

Todas las sociedades funcionan porque los agricultores cultivan la tierra, los profesores educan, los recogedores de residuos retiran la basura de nuestras calles, los mineros descienden a las minas para extraer su riqueza, las cuidadoras velan por nuestros mayores, los bomberos apagan los incendios… Y, sin embargo, toda una maquinaria propagandística bien engrasada nos “mete” de una y mil formas en nuestras mentes que los Botín, los Ros, lo Florentinos de turno son los que hacen funcionar las maquinarias de las que los demás somos solo sus piezas.

Somos campeones del mundo, somos campeones en el crecimiento económico, somos campeones abriendo puertas a inmigrantes que buscan un mejor futuro para ellos y para sus hijos, somos campeones al disponer de un sistema de salud universal y de calidad (a pesar de los recortes que está sufriendo), somos campeones en igualdad de género, en derechos de colectivos LGTBI, somos campeones en tanto que debemos hacer valer y reivindicar una España nuestra para que nadie se la apropie.

Este es el país, esto es España, esta es nuestra bandera y esta es la vereda por dónde caminar, reivindicando nuestros logros y, sobre todo, persiguiendo metas aún por conquistar: el derecho a la vivienda, salarios justos, erradicación de la pobreza… y lucha contra la intolerancia y el odio fascista.

¡Viva España y vivan los pueblos del mundo!


 

Para dar tú opinión tienes que estar registrado.

Comments powered by CComment