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"No fue creada la izquierda por los franceses, existe desde que “el mundo es mundo”, como diría un compañero ya desaparecido. |
2026-01-25
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Cuarenta años

Es conocido que los conceptos de izquierda y derecha política tienen su origen en la asamblea francesa en 1.789. Los que se sentaban a la izquierda del presidente de la asamblea, partidarios de un cambio de régimen, revolucionarios, eran los de izquierdas, y los que se ubicaban a la derecha que no querían cambio alguno, partidarios de Luis XVI y del Antiguo Régimen eran los de derechas. No era una simple ubicación espacial motivada por simpatías, fobias o prestigio, tenía una justificación de mucha más enjundia. Los Estados Generales estaban compuestos del Primer Estado en el que estaba el clero, el Segundo Estado formado por la nobleza y el Tercer Estado integrado por el pueblo llano: burguesía, artesanos y campesinos. No era nada caprichoso situarse en un lado u otro, había una razón fundamental: mientras que el clero y la nobleza disfrutaban de privilegios y no pagaban impuestos, el pueblo llano, Tercer Estado, no disfrutaba de derecho alguno y sí pagaba impuestos; el pueblo era el 95% de la población francesa.
No fue creada la izquierda por los franceses, existe desde que “el mundo es mundo”, como diría un compañero ya desaparecido. Desde que las sociedades se organizaron en castas, estamentos o clases y unas se hicieron con posesiones, derechos y privilegios a costa de los derechos, las libertades y el bienestar de la mayoría, la izquierda no solo es necesaria, sino imprescindible para luchar y conseguir la igualdad, concepto clave en este discurso. Esto tan simple y tan sustancial es enmascarado, ocultado y denigrado por un poder, poseedor de instrumentos muy eficaces, mediáticos y políticos, para confundir y ahuyentar del debate político a la mayoría social, el tercer estado, el pueblo llano (la burguesía de hoy se cambió hace mucho tiempo a la derecha del parlamento).
Nos lo pinten como quieran, o con arreglo a sus intereses, la izquierda (podría ser la derecha si el Tercer Estado se hubiera puesto al otro lado del parlamento francés) es la fuerza que debe aglutinarse, significa unirse, en torno a los intereses del tercer estado de hoy que son los jubilados, las trabajadoras, los desahuciados, los jóvenes sin vivienda, los “sin techo”, las inmigrantes, los parados, los asalariados… y los que, por unas razones u otras, opinan que todos son iguales y se abstienen de participar para que nos gobierne la minoría que sí tiene claro que tiene que actuar (quien pueda hacer que haga, como diría José María Aznar).
“Este 2026 nuestra organización cumple 40 años, nos han querido enterrar desde que nacimos, pero aquí seguimos amigos y amigas, defendiendo la vida, desde la honestidad y la coherencia; seguimos en la brecha, defendiendo la justicia social y la paz, siempre al servicio de las clases populares y trabajadoras de nuestro país, seguimos tejiendo el hilo rojo, verde, blanco, violeta de nuestra historia, adaptándonos a nuevas realidades, pero siempre desde la nobleza en la acción política. Es el momento de seguir luchando, porque, pese a las dificultades del momento, debemos y podemos ser optimistas; lo somos, compañeros y compañeras, somos los herederos de un legado antifascista que ya venció en 1945 y que volverá a vencer. La esperanza en un mundo mejor será la fuerza que nos impulse, desde la confianza en el ser humano, que es la base de todo proyecto de futuro. Frente a un mundo de guerra, fascismo y destrucción, confianza, trabajo, optimismo y esperanza”.
Son palabras literales de Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, referidas a los 40 años de existencia de Izquierda Unida. El artículo es mi modesto reconocimiento a una fuerza que, con sus muchas luces y algunos errores, ha caminado firme y ha sobrevivido en un ecosistema hostil y nada favorable. Solo haber caminado junto a hombres y mujeres como Marcelino Camacho, Julio Anguita, Josefina Samper… nos da pistas de que no vamos mal encaminados. Creo que esta formación política merecería, sobre todo desde las otras formaciones de izquierdas, como mínimo, respeto por su trayectoria comprometida siempre con el pueblo llano.
Firmado por un militante, algo mayor, que conserva la esperanza de que este mundo sea más habitable en igualdad y en paz.


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