"La poesía como altavoz de la vida

2026-01-25

David Eloy Rodríguez

La poesía como altavoz de la vida

Con esas palabras definió la filóloga Elena Marqués la poesía del cacereño afincado en Sevilla David Eloy Rodríguez Ramajo en la presentación de uno de sus poemarios. Y el mismo poeta decía que escribía por amor, para la transformación, para entender el mundo. O sea, que estamos ante otro poeta de la Conciencia Crítica.
David Eloy es escritor, poeta, profesor de escritura creativa, guionista, interpreta su obra en espectáculos escénicos multidisciplinares en los que colabora con diversos artistas, forma parte del colectivo La Palabra Itinerante y conduce, desde hace más de veinte años, junto con el también poeta José María Gómez Valero, la editorial Libros de la Herida.
Autor de una veintena de libros publicados, fundamentalmente de poesía, pero también de narrativa, literatura infantil, álbumes ilustrados, libro-disco, novela gráfica... Escribe también artículos y crítica, así como canciones y letras flamencas. Premiado en numerosas ocasiones, traducido a diferentes lenguas. Poemas suyos han sido recogidos en diversas antologías y libros colectivos de ámbito nacional e internacional
Ha sido invitado a recitar su obra en multitud de auditorios y festivales poéticos, teatrales y musicales, nacionales e internacionales (en países como Macedonia, Rusia, Italia, Francia, Marruecos, Irlanda, Alemania...). Colabora con instituciones públicas y privadas para aportar saberes e invitar a imaginar en universidades, institutos, colegios, museos, bibliotecas, prisiones, hospitales… Actualmente desarrolla el espectáculo Animales heridos, junto a la música Virginia Moreno, y colabora en Hospitalidad, actuaciones en las que Rocío Rosado y Santiago Moreno adaptan y cantan la poesía de José María Gómez Valero y el propio David Eloy.
Escuchemos al propio poeta comentando sus poemas:
Cada uno de mis libros... es fruto de un proceso propio, singular, y quiere ser una obra sugerente que abra posibilidades de reflexión, de conocimiento...
Lo que le importa es seducir al lector, interesarle y afectar su sensibilidad, comunicar estéticamente y aportar elementos para comprender... Intento que cada verso arda, y que componga una hoguera coherente en el poema. Y, a su vez, trato cada libro de poemas como una novela: con su trama, su estructura, su desarrollo continuado, su resolución, su sentido como obra orgánica... Quiero que la poesía se parezca a la vida, y la vida es un entremezclarse constante de discursos y materiales heterogéneos que ocurren mientras tratamos de construir un sentido, un relato de lo que sucede...
No sé si en esta selección que os he hecho de sus poemas intuiréis todo esto que nos dice:

Hablar como si sólo hubiera
unas pocas palabras
y fueran para siempre.
Todo poema debe ser la carta de un suicida.

***

Marat – Sade, 1998

El problema ahora
es que hay muchos vigilantes
y pocos locos.
El problema ahora
es que la jaula está
en el interior del pájaro.

***

Esperan su oportunidad
como luces apagadas.
Su vida se tramita
como un expediente.
Tienen los ojos veloces,
las manos más tristes,
el tiempo contado.
Siguen el cable
hasta el enchufe,
que es el morir.

***

Cuando nacimos
ya habían traducido el mundo
en un lenguaje equivocado.
Las cifras estaban destinadas.
Las fórmulas tenían veneno.
Tuvimos que aprender
a respirar debajo del agua
y seguimos esperando
que la piel del tiempo
no nos vuelva locos.
No queremos ser tratantes.
No queremos ser esclavos.
Continuamos una senda de sangre.
No olvidamos de qué está hecho el camino,
no olvidamos.

***

Un poema le pasa a cualquiera

Se impacienta lo que aguarda ser cantado:
todo lo vivido,
todo lo que está por estrenar.

Vuelo se escribe con alas, y amarte se parece
a no morir nunca,
¿cómo no contarlo?

¿Cómo no buscar un alfabeto
que pudiera atreverse a nombrar
lo que aún no tiene nombre,
la aventura, lo inexplorado, lo perdido,
los fuegos secretos,
los juegos que no se agotan,
las calles en fiesta?

Canto por la libertad que aprendimos
bajo la lluvia, nuestra ley de aguacero,
lo que nos merecíamos.

Canto por cada siembra que no piensa en la cosecha.

Canto por tu boca de niña, primavera siempre.

Canto porque aún podemos
seguir impulsando
el columpio de los días.

Canto porque todo el mundo tiene derecho
a un poema con río.

Canto porque aún sabemos sonreír.

El amor es una forma del tiempo
que deshace el tiempo.

Canto porque hay 500 000 millones de galaxias,
pero aquí tenemos
todo lo necesario
para brillar.

***

Digámoslo todo

Los poetas cocinan en sus dependencias terrestres
el caldo de la resurrección con aceite de revuelta,
mezclan los ingredientes a su antojo,
inventan recetas a partir de tratados antiguos.

Cada cual con su lastre de palabras heridas.
Cada cual con su sombra y su malentendido.
Cada cual con su cuerpo que envejece.

El humo del guiso sale por las chimeneas
de la casa del tiempo verdadero,
y, realmente, abre el apetito oler ese sabor.

Sin embargo, y también hay que decirlo,
es cierto que casi ningún poeta
tiene carné de conducir,
y a pocos les alcanza para pagar el alquiler.

¡Qué viejo y emocionante oficio!

Lastimados, lastimosos poetas:
condenaron sus sueños a la cárcel,
y sus sueños no querían ir.

***

Desde el espacio

La poesía vista desde el espacio se ve chiquitita.

Los periódicos, los expedientes, los contratos, 
no se ven.

Las estadísticas, los mapas físicos, el futuro, 
no se ven.

La poesía vista desde el espacio se ve chiquitita.

¡Nos usan en experimentos!

¡Todo lo que brilla de verdad es tan pequeño!

Todos los sitios merecen
que allí llegue un tren alguna vez.

La poesía vista desde el espacio se ve chiquitita.

Los horóscopos, las ordenanzas, el dinero,
 no se ven.

Los veredictos, tu currículum, el presidente, 
no se ven.

La poesía vista desde el espacio se ve chiquitita.

 ***

Vistas al campo de batalla

Saben el precio de una vida,
el precio de una nube,
el precio del amor.
Sólo conocen bosques maderables,
y en sus planes se agrandan
los dominios de su crueldad.

Avanzan:
sepulcros a merced de la corriente.

Avanzan:
como avanza el silencio,
como se pudre un cadáver.

Mientras,
la belleza de los desertores
se ríe de los cálculos.

Mientras,
respiramos en el tiempo de la asfixia.

Mientras,
intentamos mirar
no con la mirada del amo.

***

 Labor

Yo traje a este sitio mi cuerpo
y aquí lo desgasto en jornadas,
aquí me esfuerzo de luna a luna
hasta que la palabra descanso
florece hermosísima en la boca.
El techo bajo el que nos guarecemos
es provisional e inestable; en ocasiones
confundimos todo esto con un hogar.
Conformamos una familia extraña:
hermanos bajo las luces permanentemente encendidas
de la videovigilancia, sacándole punta al tiempo
en una labor enhebrada por obediencias
y desobediencias, sutiles percepciones,
soledades y compañías, diálogos callados.
Vistos desde lejos parecemos granos de arena
arrastrados por un viento inútil. “¿Y qué importa?”,
nos decimos los unos a los otros.
Pero en los sueños murmuran sombras
que nos interrogan y nos turban, que musitan:
“¿Cómo se puede ser arena
sin ser desierto, sin sufrir la sed?”

El jornal no paga la sangre de mis horas, su alto sacrificio.

En el trabajo está prohibido hablar.
Pero yo hablo. Todos hablan.

***

Mientras haya luz
y párpados capaces de distinguirla,
mientras haya luz,
celebraremos la piel del oso
mientras lo estamos cazando,
agarraremos la sartén
por el fuego,
orinaremos en la metralla.
Porque somos optimistas
como el corazón del asno,
porque somos los ludistas
de la máquina de contar muertos.
Y si no hubiera luz,
si no la hubiera,
buscaríamos un faro
en la tormenta,
haríamos un fuego,
construiríamos la luz.

***

La importancia de la importancia

La cantante china 
deleita en el cabaret 
a todos los presentes.

Está intentando avisar con su canción
de que va a suceder una catástrofe:
unos hombres van a entrar con metralletas
en el local para hacer una matanza.   

Ella lo sabe. 

«Cuidado», dice la canción,
«nos van a matar». 

Pero nadie habla su idioma, 
o nadie pilla sus metáforas,
o no se dan por enterados. 

Termina la canción, comienza otra. 

Entran los hombres y disparan
indiscriminadamente 
hasta agotar su munición.

La cantante y sus músicos 
son los primeros en caer abatidos
en mitad del estrépito.

***

Reparto

La ley del dinero lleva a la masacre.
Por ella impera el crimen.
Es el dinero lo que ejecuta.

El dinero tala el bosque.
El dinero aniquila el mar.

Alguien señala.
Alguien invierte.
Alguien compra.

Alguien permite.
Alguien ordena.
Alguien vigila.

Alguien oculta.
Alguien miente.
Alguien calla.

Es el protocolo estipulado:

No hay dolor.

Alguien espera beneficios
en algún lugar.

***

Ejecuciones

Un niño de doce años
es fusilado
junto a once hombres
en la tapia del cementerio.

–El trabajo está hecho,
dice uno de los que dispara.

Se marchan.
El trabajo está hecho.

Se oye un llanto.
No es posible.

–¿Es un animal?
–No. Alguien llora.

Regresan.

Un niño de doce años.

Disparan.

El trabajo está hecho.

***

No permitas que pase el cazador

No dejes que se acerque a tu hacienda
ni que roce tu cuerpo ni a tus hijos.
No le abras la puerta de tu risa
ni le digas el sitio donde guardas tu dolor.
No concedas que se instale en tus huellas,
que anide en tus ojos o que susurre en tus gestos.
Que no ponga en tu boca sus palabras,
que no ponga en su boca tus palabras.
No le hagas espacio, no le invites a tus días.
No permitas que pase el cazador.

***

Debajo

Cualquiera puede comportarse de cualquier modo.

Hay situaciones extrañas, hay días límite,
hay constantes contradicciones.

¿Quién no se sorprendió alguna vez de su interior?

¿Quién no fue por momentos impertinente?
¿Quién no fue por momentos irreconocible?

¿Quién no se arrepiente de afirmaciones
que realizó con convencimiento, con vehemencia?
¿Quién no piensa en muchos asuntos
de forma distinta a como pensaba en otro tiempo?

¿Quién no sabe del sabor de la malicia?
¿Quién no obvió coyunturalmente la nobleza de espírtu,
la responsabilidad, la dignidad, la educación, la estética?
¿Quién no ejerció alguna vez la vanidosa arbitrariedad, 
la torva crueldad?
¿Quién no fue egoísta? ¿Quién no codició?
¿Quién no abandonó a su suerte a alguien que le necesitaba?
¿Quién no fue prisionero de la pereza, del ansia o de la ira?
¿Quién no ha deseado, siquiera por un segundo, 
que alguien se muriera?
¿Quién no ocasionó dolor? ¿Quién no juró en vano?
¿Quién no ha sido alguna vez cobarde hasta la vergüenza?
¿Quién no ha estado enamorado de quien no debía?
¿Quién no se olvidó de forma provisional de quien más amaba?
¿Quién no escogió fatalmente en alguna oportunidad?
¿Quién no estuvo a punto de morir por una estupidez?
¿Quién no se ha sobrepasado con cualquier sustancia 
más allá de lo recomendable?
¿Quién no asumió alguna vez sin cuestionamientos 
lo que dictara la corriente,
fuera esto lo que fuera, a pesar de las consecuencias 
que trajera ese dictado,
esa dirección?

¿Quién no tiene sus secretos?
¿Quién no tiene sus excusas?

¿Quién no ha engañado? ¿Quién no se engaña?
¿Quién no traicionó las expectativas? ¿Quién no se traicionó?

¿Quién no se ha ofrecido públicamente como ejemplo moral?

Rasquen debajo del retrato y verán:

Seres humanos,
procesos complejos,

y tú,

construyendo tu propia lectura,
humana,
compleja.

***

Todo en perfecto desorden

El otro mundo estaba aquí, fue aquí. 

Todo era en un desorden perfecto,
preso como de una ley poderosa,
desbordándose en un nuevo equilibrio 
que se percibía en cada corazón.

Éramos dueños del tiempo
porque el tiempo nos poseía,
éramos todo porque no éramos nada,
como si fuéramos desde el principio.

No temíamos entonces el fin,
porque no había fin.

Sin razón, de pronto, 
como si se abriera una puerta invisible,
todo fue aparición, el paisaje
era perfecto para los héroes,
resplandecía cada cual,
desconocidos jugando,
 conociéndose.

La verdad, otra verdad,
estalló por todas partes,
estaba en todas partes.

Era parecido al amor, 

 

ahora me doy cuenta,
aquel intervalo en que fuimos 
multitud y osadía,
aquellos instantes de plenitud
enigmática, libre, gozosa,
aquel viaje a otro mundo 
en este mundo.

***

Furtivos

Contamos la desaparición
como quien cuenta un eclipse, 
pero lo desaparecido 
no volverá. 

La vida es irrepetible.

Nos estamos quedando solos
para siempre. 

Somos moradores del tránsito. 
Caemos de instante en instante. 

Hay quien mira
y solo ve cenizas. 
Hay quien mira
y solo ve el fuego.

Yo quisiera tener
en cada amanecer
unos ojos nuevos. 

Aguanta, corazón mío,
resiste a este temporal.
Aguanta, corazón mío. 
Que un tiempo nuevo vendrá
y lograremos vivirlo
en paz y con libertad. 

Somos moradores del tránsito. 
Caemos de instante en instante. 

Abrimos los ojos para no ver
nuestra oscuridad. 

Al calor de la candela,
nos juntamos los cabales,
al calor de la candela. 
Y contando nuestras verdades 
y cantando nuestras penas
espantamos soledades. 

Vuelve a suceder.
Un día sustituye a otro día. 

Vuelve a suceder.
Otra vez más algo
nos perdona.

***

Interludio

A veces sucede. Algo quiebra el mecanismo
cotidiano de la desolación y sucede.
Se despista la terca ley de la distancia
y dos cualesquiera se encuentran,
sin saber cómo, sin casi pretenderlo.
Conversan, se ríen, se sorprenden
de no desconfiar en absoluto,
se entregan a lo que van inventando
como si estuvieran protagonizando el Génesis.
Todo es muy extraño, piensan para adentro
en los raros momentos en que se les aparta la alegría
porque vuelve a asaltarles la costumbre.
Pero el milagro sigue.
No detienen el juego por ahora.
Pasean, deletrean el alfabeto de su inocencia,
balbucean sus nombres nuevos, sus sueños viejos,
cantan estribillos de canciones tontas
y les parece extraordinariamente divertido,
se olvidan de comer, hablan sin parar de la hermosura,
se conmueven en cada uno de los silencios.
Suele haber en estos casos una ciudad
que va dando pasos lentos hacia la noche y luego
pasos un poco más rápidos hacia el alba.
El alba mientras tanto aguarda tranquila,
en su sitio, con su guadaña.

***

Un alivio en el régimen del temor

Algo está a punto de aparecer:
un destello a través de un agujero en las nubes,
espontánea rebeldía, un espacio para nosotros,
una suerte de comunidad.

Habremos de atravesar caminos fragosos,
acosados por vegetación sin fruto,
propicios para la asechanza, el hambre y el daño,
pero eso será mañana.

En el futuro tendremos que soportar
absurdos, delirantes epitafios,
pero ahora, mira,
algo acontece.

***

Hospitalidad

La risa huele a raíz y a cielo despejado,
sabe todo lo que saben las luciérnagas.
La risa hace volar las cometas graves
del sueño en voz alta, desmandadas.
La risa es una comarca sin gobierno,
un barco cuya tripulación es el olvido.
Hay lugares sin daño. Allí
somos grumetes de barcos de papel
que construimos en la infancia.
Allí se verifica que el mundo
tiene dimensiones de verano,
el mismo tacto que la música.
En una casa enorme con todas
las puertas abiertas hubo
una pausa, una paz, un acuerdo,
un manojo de alegrías juntas.
Fuimos todos entonces madera
del mismo árbol que nadie,
nunca, conseguiría talar.

***

El teléfono de la esperanza
                                            —¿Hay alguna manera de ganar?
                                              —Creo que, a lo sumo, se llega a perder lentamente.
                                                (De la película Retorno al pasado, 
de Jacques Tourneur, 1947)
.
No puedo engañarte:

todo está lleno de trampas.
El honor y el orgullo son una ficción.
No hay regreso.

Audaces exploraciones acabaron
en el cementerio marino.

Quienes se educan en la fechoría y en la insensibilidad
incrementan notablemente su eficiencia
en las tablas de rendimiento.

Sócrates bebe cicuta
en cada reencarnación.

No puedo engañarte:
los profesionales de la mentira
se llevan el trabajo a casa.
No puedes hacer casi nada contra la miseria.
Todos sabemos justificar el mal.

No quiero engañarte:
hay antiguas argucias y nuevas artimañas
para las mismas tristes traiciones.

La humildad y el agradecimiento,
la generosidad y la empatía,
no son fáciles de encontrar.

Se envían y reciben chantajes y amenazas
constantemente.
Componemos un puzle de piezas
que no encajan.
Resulta sospechoso
abogar por la misericordia.

No sé engañarte:
las palabras no te retornarán un cuerpo.
La razón es impotente ante la demencia.
Una distracción
y todo es distinto.

La soledad puede ser espantosa.
La angustia puede ser espantosa.

Casi todo el mundo habla para sí.

Si estás tan sólo un minuto y medio sin respirar,
te mueres.

***

Mi escritura es un trabajo que se basa en el deseo
Mi escritura es un trabajo que se basa en el deseo
(Abdelkebir Khatibi)

He visto pájaros volar buscando el vuelo,
he visto nombres pronunciados por árboles,
he visto sombras lapidarias proyectándose sin cantería.

He visto perros perplejos,
he visto aguas incorruptibles.

He visto correspondencias interminables.

He visto casas flexibles,
vivo en una cámara de combustión.

He visto una fastuosa colección de ternuras.
He visto puentes hermosos
a todas horas.
He visto abriganzas, comparturas,
hermaneceres.

He visto a la embajada del sueño
combatir el miedo y sus delirantes tarjetas de visita.

He visto una sola orilla
con dos ríos.

He visto cómo tu mirada
encendía el horizonte.
He oído maullar en tus ojos
gatos de luz.

Todo el que juega se la juega.
Todo el que canta se da cuenta.

Brillamos. Urgentes. Fugaces.
Brillamos.

***

Ahora

Valoramos el extraño voltaje de las palabras,
sus repercusiones,
sus puntos de ignición.

Un verso es un lugar nuevo
bajo el influjo
de una gravitación antigua.

Poesía es lo que está sucediendo realmente.

Cada poema es un viaje.

***
 
Tercer informe // 7

¿Qué es lo que deseamos?
Lo imposible, lo maravilloso, la magia,
lo que es sólo un sueño.
Deseamos los límites,
deseamos lo que ya tenemos
y no sabemos que tenemos,
deseamos jugar.
Deseamos resolver enigmas,
empezar de nuevo.
Deseamos volver a entonces,
justo a ese entonces.
Deseamos la belleza.
Deseamos la justicia.
Deseamos reír.
Deseamos el olvido.
Deseamos, a veces, simplemente
algo mejor.
Deseamos lo que se oculta,
lo que no sabemos.
Deseamos amor.
Deseamos seguir.
Tenemos derecho a equivocarnos
y a cambiar.

***

 Preguntarse por la libertad es preguntarse
por la longitud de la valla
y sus hendiduras,
por quiénes son los vigilantes,
por quiénes quieren pasar al otro lado.
Avanzan: sepulcros
a merced de la corriente.
Avanzan: como avanza el silencio.
Como se pudre un cadáver.

***

Consejos

No te confíes al pulso
de un cirujano epiléptico;
no rellenes el formulario de la libertad;
no cuelgues tu soledad acuática
en sus cables eléctricos.
No te sientas ajeno o inmune:
aunque no entiendas de electricidad
puedes electrocutarte.
No acudas a sus ceremonias,
no cedas, no te rindas,
no te mueras.
No seas alfiler contra los tuyos,
ni bota negra,
ni bolsa de supermercado.
No hieras en el camino:
muestra la rosa,
no las espinas.
No te tomes demasiado en serio.
Viaja mejor sin guía:
la vida es juego sin instrucciones.
Y sobre todo no sigas consejos:
todos los consejos
son inútiles, pérdidas de tiempo,
mentiras.

***

Somos eternos en cada decisión

I

Es la tierra, son los lobos, es la luna.
Tus pies en este barro.
Tus pies. Este barro.

II

Ya casi no pisamos tierra, pisamos
nombres, cifras, y eso no es caminar.
¡Tan lejos de tanto que está tan cerca!
Cada día acontece
la expulsión del paraíso.

III

Hay que confirmar el mundo en todos sus extremos,
acariciar cada cosa
para comprobar que está en su sitio.
Destituidos del verbo libertad,
despojados de vivencia,
somos seres sin hogar posible,
perros famélicos que escarban, desesperados,
en una sepultura.

***

Criaturas

Hay palabras que van y vienen de uno a otro lado
casi sin notarse, como la luz unta el día,
cumpliendo un pacto antiguo.

Hay palabras que languidecen igual que amores
que decaen, tristes, en anemia o burocracia,
fatigados de pérdida.


Hay palabras que se comprenden en los severos
dominios del invierno, palabras malheridas,
infaustas cortesanas en los fueros de un rey cruel.

Hay palabras como fúnebres farsas o sombras
sin figura o guiñapos en las fauces de cachorros,
palabras vencidas por su propio veredicto
igual que barcos que tan sólo trasladaran
enfermedades infecciosas de isla a isla.

Hay palabras que huyen en barcazas de ciprés
por el río de la misericordia, audaces,
prófugas, sin reposo.

Hay palabras como peces turbios en un lago
de dolor cristalino.
Hay palabras dulces masticando sal.

Hay palabras que son cisnes nadando aguas extintas.
Hay palabras como hormigas en el mar
que intentan alcanzar la tierra.

Hay palabras imantadas, clérigas de arcaicos
saberes, muy turbadoras palabras con alas
de perro, tan diestras en
hablar desde otro tiempo y nacer en este instante.

Hay palabras que golpean tenaces la puerta
de tu casa con la sombra de sus puños. Insisten,
como la lluvia sobre las lápidas insisten,
precisas, feroces.

Hay pecios del ruido del mundo, palabrería.

Hay palabras como palomas que se disputan
migajas de este cielo.
Hay palabras con nariz de payaso, palabras
como gafas de ver.

Todas, todas ellas devoran
implacables, cruciales, el país de lo sin nombre,
todas imponen su presencia arrogante, convierten
el oro del misterio en piedra pura.

***

 Cada corazón en el filo

¿Adónde huir? ¿Adónde los endemoniados?

¿Qué refugios, qué búsquedas, qué siembras?
Predican niebla y desesperaciones,

¿Qué protege, anida, salva?
Propagan estigmas y crueldades,

¿Cómo la resistencia?
En mitad de la guerra estudiar
la trayectoria de cada bala.

¿Cómo encontrar las palabras necesarias
para decir?

Cuando las luces se apagan
todos sueñan con un motín de mariposas,
con luces encendidas.


 

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