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"Escribir contra el olvido |
2026-04-19


Escribir contra el olvido
El zamorano David Refoyo Aguiar es publicista de profesión. Pero ha publicado ya varias novelas (25 centímetros, El día después y Los restos), así como otros tantos poemarios (Odio, amor.txt, Donde la ebriedad, El fondo del cubo, Redención y Las ganas de comer Oreo), alguno de ellos premiados, y sus versos han aparecido en varias antologías poéticas. Ha coordinado la antología Tiros libres. Relatos de baloncesto, junto a Patxi Irurzun y Daniel Ruíz García; lidera el proyecto Refoyo y Sus Hijas, en el que combina spoken word, música y audiovisuales; es miembro del Seminario Permanente Claudio Rodríguez y forma parte del comité organizador de PoetiZa, festival poético de Zamora. Y también colabora esporádicamente en diferentes medios de comunicación.
Un rasgo importante de su poesía es la oralidad. Sin concesiones a los signos ortográficos y a las normas métricas, suele utilizar en bastantes de sus poemas un lenguaje torrencial y poderoso, en forma de coloquiales versículos, construyendo unos textos, que se suceden veloces dando cuenta de una vida marginal en una pequeña ciudad comercial semejante a cualquier otra, ciudad atravesada por el trabajo penoso, la precariedad, la servidumbre y la vergüenza. No es su poesía premeditada, sino muy pensada y trabajada. Comienza con un esbozo, aparentemente pobre, rompe con la linealidad, construye el poema a base de planos diferentes, lo madura, lo expurga, rompe continuamente el orden cronológico y lo reelabora.
Y en palabras suyas:
Siempre he intentado escribir el libro que me apetecía leer en ese momento. A veces lo he conseguido. Lo único que no soporto es la obviedad. Si hay riesgo, si hay voluntad de ser eco, de quebrar una mirada, me puede servir. Luego ya el oficio, los temas, las referencias…
...mi poesía es -o fue alguna vez o, simplemente, quiso ser- transformar lo cotidiano en un acontecimiento.
Escribir contra el olvido es una forma de estar en el mundo, de mirar la vida cotidiana para extraer breves destellos con los que construir una casa. Y habitarla. Mi poesía no pretende la posteridad (¿existe eso hoy?). Mi poesía como un tratado fotográfico del instante. Imágenes que dicen quién fui en un momento determinado. Una mezcla de herramientas y palabras para contarlo todo.
En la red podréis encontrar más información sobre este poeta, o en su web https://davidrefoyo.com/
Y, mientras, podéis acercaros al mismo con estos poemas que os he seleccionado:
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Finde para Tomás Sánchez Santiago
Dirá papá mejor al parque de atracciones hija qué más arriesgado que bajar de la cruz con Van der Weyden salir a tiempo del escape room de la familia de Felipe IV engañar a Saturno que no pueda devorarnos con sus manos ciclópeas buscas miedo un miedo controlado que derive en risa adrenalina y si rendimos Breda y si paseamos por el tríptico de las delicias qué sentiremos entonces si no es miedo ¿acaso belleza? como si algo fuese más terrorífico que la belleza que se va como quien parece no haber estado y expira y ya nunca regresa y tú quieres ir al parque de atracciones y lo entiendo a tu edad preferí el museo y mírame ahora viejo apocado incapaz de mirar a los ojos a Velázquez o sostener esa belleza entre mis versos en un segundo de luz
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Luciérnagas a Susan Sontag, etcétera
Dilapidé el crédito y las materias el hombre de provecho acaso un esbozo el cubo me ancló a la tierra con su peso muerto mi padre mi padre escurría su dignidad sin salpicarse la culpa fluctuaba entre el sometimiento y las luciérnagas luminosas a lo lejos en su vuelo intrascendente como el mío la vergüenza que sentía al cruzarme con ellos aquella vergüenza objetiva con la hermética hechura del verano provenía de un compromiso antiguo adquirido sobre la genealogía de las deudas la vergüenza es una flor que crece en un cenicero
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Canto cuarto caminos de baldosas amarillas La paz os doy y déjoos María Victoria Atencia
Conozco las lindes y la reses/ los caminos mil veces pisados/ por otros que se llamaban como nosotros/ que se querían como nosotros/ que albergaban inocuas esperanzas como nosotros/
Hablo en presente. Ellos en futuro/ Creen en un mañana bíblico, tantas veces prometido.
//Pausa para la publicidad: tiempo eucarístico//
El edén será hoy o no será/ // balizas/ arroyos cuya música es confín y puente/ pábulo oleaje y mudanza: victoria/ Un grupo de entusiastas ora al margen del sendero/ y su espíritu nos acompañará hasta el sepulcro/ En la última hora/ La de la envidia y los documentos testamentarios/
Las zapatillas sólo se marchitan en el armario/ en la polilla/ en el insecto harinero que contamina la mañana/ la palidez del asiento/ Confort para la clase media/
Sólo caminamos con algunos poetas en la cabeza.
Versos convertidos en intersección/ en epitafio/ Tocomocho al fin.
Versos que otros recitaron antes que nosotros/ que se querían como nosotros/ que hablaban de la senda y del esfuerzo como nosotros/ Un vulgar charlatán de la business class/ canal de youtube/ 50.000 ejemplares vendidos/ otra conferencia en la Cámara de Comercio de Texas (Aliste. Western).
Ascendimos el Monte do Gozo/ atrás los anaranjados valles de Samos/ la esclerótica tortilla de patata del Alto do Poio
/ Necesidad o sustento/
No hizo falta móvil ni agua. No necesitamos Wi-Fi ni ADSL. No pulpo. No Ribeiro. No cash. No divinas zapatillas Decathlon para seguir adelante.
Sólo te necesité a ti y . a las canciones.
Una sensación brava y estéril/ prerrevolucionaria/ que otros habían sentido antes como nosotros/ otros que se querían como nosotros/ que hablaban de la eternidad sin un diccionario cerca/ 400 años de Cervantes/ minúsculas librerías/ otro pasito más para La Meca.
Como nosotros.
Ellos hablaban del mañana. . De la sombra.
Y nosotros. Nosotros no: . inventamos un nuevo lenguaje.
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Poesía
Alguien en mitad de un prado un día de tormenta el metálico sabor del ozono la lluvia helada el riesgo de morir electrocutados
así veía la poesía transformar lo cotidiano en un acontecimiento
qué equivocado estuve padre debí fijarme en ti mucho antes debí conformarme con ser tan solo el hijo
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Arroyo o Tsunami
Los dientes apretados al salir de la cama un chirriar de horarios ajustados infalibles la luminosa redención del siervo lo que fuimos todo cuando nos dejaron ser
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Canto decimoquinto No soy de aquí: me tiñe una mudanza Willy Mickey
Perdimos la fe entre acordes perfectamente reconocibles: . un coro de proxenetas entonaba el Réquiem.
La cerveza dejó de ser una excusa razonable.
Cercados por lo extraño, por una melodía que abarcaba desde la enfermedad a los últimos nacimientos.
Es semiótica, pensé.
Cuántos litros son necesarios para dinamitar una estructura, para soterrar la secuencia del ADN.
Para la devastación de los cultivos veraniegos.
Nos hablan los mitos desde el otro lado del póster, por qué nunca el fotógrafo o mamá desde el cuarto de estar.
Nunca dicen dolor. O tristeza. Nunca dicen. . Nunca.
Han asfaltado la vieja carretera del embarcadero.
Hombres enviados por las administraciones te invitan a estrenar el firme como si nunca antes hubiera sido.
Como si la mezcla no cargara con recursos anteriores en un específico ejercicio a favor del reciclaje.
Materia y piedrecitas minúsculas que ya fueron camino, brea, alquitrán: . carreteras de lejanos puntos del mapa reconvertidas en senda nueva y constante hasta el litoral.
No volveremos enteros.
Crecimos mirando al agua, pero no paso a la página siguiente sin haber comprendido bien esta. Leo despacio. Voy despacio.
Avanzo como septiembre: caluroso y despistado y de repente enero, un mes cruel para los mirlos.
Hace tiempo que busco un surco impío, una semilla arrocera que germine en la humedad, en el alcohol siberiano que nos protege.
En la poesía que sólo tú comprendes. . Que sólo tú eres.
No maté a las musas: maté a García Montero.
Tres disparos sobre su pecho yermo, camino de Víznar
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El guardián
A esas pinturas papá se dice cuadros se dice lienzos a esas pinturas pásales un plumero un trapo seco dales un soplido pero no utilices químicos un van Dyck un Rubens un Juan Gris un dibujo de Sorolla las paredes de la casa son frías son como dormir en un museo sin que nadie mire son frías porque el arte que desconocemos resulta ingrato y nos observa desde arriba
la Marquesa solo en los veranos el guarda de la finca el año entero le digo Rubens con las cuatro pinceladas aprendidas en historia del arte se encoge de hombros silba a los galgos tira mendrugos de pan con moje agua hervida y pimentón típico de Castilla los podencos corren animosos él mira de soslayo y disimula entre algazaras desmonta escopetas las lubrica un paño con ungüento y tres en uno sobre los resortes camina con los hombros encogidos toda la tarde
postura inmisericorde hasta que la Marquesa regrese a la ciudad cuando septiembre se pose sobre las alas de las perdices
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Rosa
Odiaba el rosa quería ser uno de esos padres modernos transgresores distintos hacer de ti una mujer no sexualizada que eligieras tu camino
Te preguntaba qué querías que aprendieras a tomar tus decisiones y decías muñeca peine fregona decías carrito de la compra o de bebé
Vestías de rosa porque te gustaba el rosa el rosa que tanto había odiado desde siempre el color de las niñas el color de los pijos y ahora yo también visto el rosa y juego con muñecas me pongo prendedores y diademas lazos ahora tomas las decisiones por los dos
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Canto decimoséptimo nadie es turista en la tierra de los turistas
Qué son dos mil metros cuando estás arriba, cuando te repites paraíso, esto es el paraíso sin que la niebla arroje eco o quebranto.
Los óleos sobre la cima en un anárquico brote esquizoide: el penal pateado de forma inconveniente.
Un genio es aquel capaz de encontrar su hueco en la enciclopedia.
De un lado el invierno, las postales de Noruega y las manoplas. Camisas hawaianas, discos de Beach Boys y sombreros marrones de paja . al otro.
Te repites: esto es el paraíso, tal vez preparando la colchoneta para la caída.
¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.
Un gato mulle las sábanas y aguarda un océano, . tres ríos y un afluente más allá.
Enero o por qué los alemanes, los belgas.
El agua tibia y el pico volcánico que sobresale en las fotos.
Nadie es turista en la tierra de los turistas. No existe la procedencia, quizá el entendimiento.
El lenguaje. La proxémica. La jam session.
¿Ves aquel pico? Se llama Nublo -advertiste. Pero los habitantes lo llaman el demonio.
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De marca
Ningún atisbo clasista en la mirada de aquellos el futuro asegurado el coche inalcanzable a salvo en el parking donde hubo árboles y césped ahora un hoyo otro verano más ayudando al viejo se quejaban a veces tomábamos copas por la noche ellos con sus camisas de marca logotipos fulgentes y yo no yo no una camiseta negra yo no
Mi apellido era solo un apellido uno más qué bien parecerme a ellos por un rato qué bien sus melenas recién cortadas sus viajes a Londres y mi frente empapada mientras alzaba el palo telescópico para limpiar por arriba donde no alcanzan las manos de los niños donde solo limpiábamos si los hijos sus hijos miraban casi nunca lo hacían tenían bastante con enredarse en la pelusa de su ombligo
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Preferencias
Mi padre limpia cristales y camina erguido
cuando la luz de las farolas todavía permanece encendida forma en un ejército de anónimos que colocan las calles desdobladas sobre un plano mientras los demás dormimos
papá elegiste el bando equivocado el que habita en la amnesia
hubiese preferido los banquetes las portadas el aplauso que despidieras a tus empleados sin bajar de la oficina respetarían tu gesto disuasorio regalándote jugosos contratos públicos decidiste mantener tus manos húmedas y los rigores de la calle a cambio conoces las raíces la procedencia quién es quién en este tablero de calles y barrios buscaba los neones pero tú sabías bien dónde pisabas ahora lo veo ahora percibo tu otoñal grandeza en el sigilo
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Canto vigesimocuarto matar al padre. Y al poeta Quisieras saber qué razón tiene el atractivo del recuerdo Luis Cernuda
Por qué obviar los mirlos si su canción anida en nuestro pecho.
Las sustancias químicas cosechan el milagro de las ceremonias.
Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones.
Célebres frases sobre los muros y silencio tras las puertas: los baños públicos y los medios de transporte.
. Los pequeños templos que bordean el Camino.
Ahora que conozco el fermento y el poso, oh señor, descansa en la suave balada de las uvas rojas.
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Caza
Trato de cazar este poema pero revoloteas alrededor dónde está el babero dónde qué un oso de peluche a mi lado le das de comer maíz que robamos de una finca preguntas por la basura la plastilina tus palabras ahuyentan a las mías dos idiomas diferentes
[estancos] Trato de cazar este poema cierro el cuaderno con el portazo que necesitan las cosas importantes
Olvidaré la idea y bajaré a la alfombra como el jabalí a la viña en busca del placer sencillo
Jugaré contigo quizá la única poesía que en esta vida nueva de poeta me interese
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Deseo
Dime un lugar hija la cocina un lugar donde quisieras estar ahora la cocina no la cocina no no fuiste concebida para responder cocina minúsculo universo si yo te soñé libre no sé Pensilvania o Moscú no sé
un lugar simplemente un lugar la cocina no solo un lugar ¿eh? papá me gustan las postales y los imanes de Praga un lugar ¿eh? el frigorífico sí el frigorífico allí conservamos inmune nuestro deseo
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Humo
Huye de quien te diga resiliencia
Ya los indios hablaban a través del humo
Primero los exterminaron luego les robaron el lenguaje
Así sucede siempre en la conquista así sucede también en el amor.
Así en estos versos de hombre blanco
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Canto vigesimosexto aproximaciones
I
Si en ocasiones preferí dormir antes de abrir la boca. No pudiera merecer un espacio mío, un territorio descifrable en pequeños palmos arquitectónicos. Solazarte en el hijo sabio y creer en ti, Señor de todos los despropósitos. Crees en mi mentira porque llevas creyendo en ella tantos años.
II
No vinimos en busca de la siesta y ocultamos las botas en el sustrato de la mochila. Quise quemar los templos y arar las tierras con el crucifijo ámbar del altar mayor. Cambiar la cal de las fachadas por irónicos hologramas inspirados en Banksy. Me mantuve sereno. Y orienté mis rodillas hacia Jerusalén.
III
Pensé en los hijos y sentí pánico. Cómo arrojarlos al cáncer y a las radiaciones. Al desempleo y a las manos traviesas del confesionario. Simiente esparcida sobre papel certificado. Amén.
***
Los santos inocentes
Cogíamos el agua de las fuentes públicas yo que nací en mil novecientos ochenta y tres que lo tuve todo al alcance la escarcha sobre los dedos y el mismo sudor de cada verano con el que pagaba la matrícula pero robábamos el agua de las fuentes como los gitanos del extrarradio y limpiábamos cristales
Esta calle hijo nos pertenece veintitrés comercios veintitrés familias veintitrés saludos impolutos desde primera hora
Buenos días señor Gobernador no necesito escolta no aquí donde me reconocen los obreros buenos días
antes de las diez posábamos el cubo sobre los escaparates ellos vendían zapatos y camisas que no podíamos comprar que anhelábamos mientas pasábamos la gamuza
Madrugar tenía un sentido Dios no ayudaba pero teníamos el refranero
La multitud dejaba sus riquezas en los labios de los comerciantes nosotros cargados con el cubo en dirección opuesta
***
Semuret
Por cada caja de cincuenta libros furgonetas tráileres repletos de títulos de novedades enviadas en veinticuatro horas desde cualquier punto del mapa si tú en casa el pijama el café caliente y afuera enero el mes cruel si Luis traspasa la librería el cartel reza y yo rezo por cese de negocio y la llama que nos alumbra mitiga y el humo del candil nos ennegrece si fuiste culpable como lo fui yo si el espacio habitado con un móvil es un desierto Luis coloca el candado en la trapa y dice hasta siempre me voy al pueblo no quiero más libros no más comerciales no más literatura de saldo ya no edita ya no lee porque la jubilación porque sus perros y la casa levantada sobre la tinta y las horas si el reloj dice hasta aquí limpiamos los cristales retiramos los carteles con cuidado y volvemos a colocarlos sobre el vidrio húmedo resplandeciente y el reclamo no sirve nadie parece dispuesto a tomar el testigo nadie quiere inmolarse delante de los camiones pasarán como las tropas moras pasarán por encima de mí y de tu cómodo pijama y lo harán con urgencia porque la urgencia y la poesía siempre estarán enfrentadas
***
Día de cobro
Llevábamos las facturas el día uno el día dos éramos los últimos si había clientes esperábamos con paciencia el martes no limpiaste los espejos mira las gotas de la tormenta toma aquí tienes que no vuelva a suceder el dinero oculto en una riñonera mil euros encima el miedo el pan hacíamos cola para cobrar porque la caja registradora siempre dispuesta para las entradas pero se atasca en este botón de aquí para las salidas
muchas gracias señor le limpio el escaparate esta tarde cuando usted quiera señor no importa que lo limpiáramos también ayer
Señor
las monedas en mano para no olvidarme pon aquí que está pagado joven así en camisa de guapo no te había conocido perdona sin cubo sin sudor con dinero en el bolsillo era más difícil reconocernos nos pedíamos disculpas para seguir comiendo
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Las manos
Papá puedo aprender el oficio y servirte ensuciarme las manos y purificarte las cuencas de sus ojos el martirio de los madrugones si me das tu permiso abandonaré los libros y mi húmeda frente llevará el dinero a casa
procuraré tu descanso la jubilación preterida dónde guardé las certezas cómo se evaporaron bajo el obsceno látigo de la responsabilidad
añorabas un mundo esponjoso casi prehistórico de allí extraje mi amor por la palabra la sangre la nuestra ese rumor doméstico de agua
***
El pueblo se sumergió en el olvido y nadie te ha sugerido desde entonces. Un silencio doloso nos atravesó de plano. Bebí otro trago en tu honor. Supe que te querían por cómo me miraron. Tu nombre resonó sobre sus cajas torácicas. Supe que fuiste feliz aquí. Construí mi hogar. Y lo fui también.
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Lunas
El cliente siempre tiene la razón di sí hijo un sí de esos como el de los evasores fiscales
el pan no entiende de disputas estudia hijo o tendrás que dedicarte a esto a esto como un desdén innombrable
la angustia tiznada de un barrio gremial el silencioso lenguaje de los oprimidos
Por qué llamarán lunas a los amplios cristales su único campo magnético la resistencia
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Escribo acerca de las cosas pequeñas /saltos olímpicos sobre el colchón neumático y los derrumbes sudorosos de medianoche.
Un juego funciona gracias a dos variables, la belleza anterior a toda forma.
Dos posibilidades desterrado ya el baloncesto desde la irrupción de Vrancovikc y los juegos escolares
El dolor y la muerte a cada lado de la moneda:
Insert coin
¿Pretendes jugar otra partida?
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He recorrido las calles de este pueblo y no recuerdo dónde. Tu casa. No sé quiénes. Saludaré a tu padre sin saber que es tu padre y dirá el poeta sin saber que yo. Sin saber que en tu casa. Tu cernidero. Tu guitarra. Tu música, que también fue la mía. Vivo en un pueblo que ya no es el tuyo. Que nunca te ha nombrado desde entonces. Si escribo. Tal vez adiós. Ve en paz.
***
Viaje al centro comercial
El centro comercial es una maqueta a escala una Ciudad dentro de otra ciudad y otra ciudad -matrioska urbana- y el poeta coteja entre dos modelos alternativos / -ismos/ de pan de molde: integral o con semillas.
Al fin pude entender la democracia y el hambre.
Los supermercados eligen al indigente corporativo y es el indigente el que quiere que sea supermercado la corporación.
Seguridad privada y aparcamiento exclusivo y estanterías cargadas con los libros del momento preparadas para el fósforo público.
Misterios del product placement bestsellers, ferretería y motor a escasos pasillos de distancia.
Pude probar turrones, cavas y jamón recién cortado por amables señoritas que aprovechan la navidad para llevar regalos a sus sobrinos.
Y no lo hice.
Decidí probar tus labios en mitad de la sección de conservas y escuchar villancicos que ocultaban el dedo acusador, ahí va el poeta repetían los matrimonios en busca de urgentes regalos con los que salir del paso.
Admiré la precisión de los descuentos y cómo la distribuidora conocía nuestras preferencias. /anuncios de Facebook/ mensajes cifrados por Google Adwords
Admiré las luces y los precios contenidos, el ímpetu de la cajera y su gesto cansado a última hora de la tarde.
Su edificante amabilidad para con nosotros, para con todos sus semejantes.
Dinero de plástico para comprar sonrisas.
Niños estúpidos en el pasillo de congelados y un deseo incontenible de resolver el problema por la vía rápida -error, terapia, violencia explícita-
velocidad estable con variación de + – 1
¿Atropello u homicidio involuntario?
Las leyes y el derecho romano son inescrutables.
Pero es navidad y el buenismo acecha, /invita por eso me salté la señal de stop y busqué tu mirada cómplice:
Arropándome. |


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