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"Nada hemos aprendido de tamaña muestra de amor y paz. Y yo me repito... No a la guerra. |
2026-03-08
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A ti mujer

Cuando las cosas se escapan a nuestro control, la Naturaleza que es sabia, desata en nuestro cuerpo un sentir al que llamamos miedo. Como mujer y en respuesta humana y lógica ante tantas temibles situaciones que nos acucian por habitar en este mundo, que se empeña en ser caótico, siento desazón además por la que se nos viene encima:
No a la guerra.
En 2026 años contados en el calendario gregoriano, las guerras se han sucedido eludiendo la paz. Terribles todas, da igual su extensión. Todas han tenido y tienen en común el dolor y la muerte, por la maldita codicia.
Absolutamente todos los dirigentes al mando de los belicismos no han dudado en quedarse encima de sus contrincantes, como el aceite sobre el agua. Todos han llevado a rajatabla la Ley del Talión: Ojo por ojo, y diente por diente. Todos menos uno en la historia del mundo y de todos los tiempos. Un hombre que no quiso batallar, que eligió romper dicha ley y que prefirió someterse, creyendo que así salvaba a la Humanidad dando ejemplo; y que por guardar silencio fue crucificado en el monte Gólgota.
Nada hemos aprendido de tamaña muestra de amor y paz.
Y yo me repito… No a la guerra.
Hoy 8 de marzo, es un día más de los 365 que suman un año, morado en las reivindicaciones públicas. En este domingo se celebra el Día Internacional de la Mujer, representado con el color morado por la leyenda de que en el incendio de una factoría textil en 1911 el humo que mató a sus trabajadoras era de color morado…
A ti mujer, solo quiero decirte que a veces la vida es como un libro con capítulos que en ocasiones se nos hacen cuesta arriba, y que por ello preferimos no leerlos en voz alta.
A ti mujer, te digo unos sentires que por experiencia personal me brotaron y los abandero pues todas las frases las he parido yo.
A ti mujer:
—No olvides que antes que madres, somos personas; antes que raíces somos semillas.
—Nuestro valor como mujeres, no se mide por la gratitud que nos muestren los demás. Así debe ser.
—Para mí escribir es mi forma de reclamar el territorio que me pertenece. Tú debes de reclamar tu forma, porque una persona que reclama puede reescribir su propia tranquilidad.
—Como mujer, he aprendido que no soy una pausa en la vida de nadie. Que soy mi propia historia, y por ello tengo el derecho a vivirla a mi modo y manera.
—A ti mujer, tienes que saber que tu tiempo es sagrado, que como mujeres nuestra paz es innegociable.
—A ti mujer, que tienes hijos te digo que amar a los hijos no es esperar a que lleguen dejando siempre la puerta abierta; amar a los hijos es mantener nuestra propia luz encendida.
—Que los silencios de tus hijos no te pesen ni te sometan. Sus silencios no son nuestro fracaso, son su proceso.
—Como mujer doy libertad porque también la necesito, lo tengo claro. Libertad vital que necesito para ser yo misma con identidad propia.
—Como mujer, siento a pie juntillas que la mejor herencia que les dejo a mis hijos es que vean a una madre que se respeta a sí misma.
—A tí mujer, te digo que nuestra vulnerabilidad es nuestra fuerza, no es nuestra grieta.
—Como mujer que soy no pido permiso para ocupar mi lugar en el mundo; tengo escrituras en este redondo universo como el agua, que fluye por donde lo necesita y quiere.
—A ti mujer, quiero decirte que te cuides a ti misma como el acto de rebeldía más necesario, amoroso y vital que es y debes hacer.
—Como mujer escritora he de decirte que mis palabras son mi escudo y mi verdad es mi descanso. Provéete del tuyo.
Como mujer, soy consciente de que la batalla que libro, no es contra el mundo, pero sí es por no olvidarme de quién soy. Siento que nuestro templo lo han convertido en una plaza, donde cada uno va a lo suyo, por lo que el reto no está en reconstruir dicho templo sino aprender a bailar solas en dicha plaza.
Necesitamos que la lealtad, la tolerancia y la empatía, no sean tesoros perdidos, y que sigan apuntalando nuestra columna de vida.
Entiendo que a veces una misma frase nos salva de maneras distintas según el día en que las batallas sean un mero rifirrafe o una gesta que convulsione nuestros cimientos, pero a ti mujer, te asevero que las frases anteriores son el sentir de mi corazón, de mi alma y de mis aprendizajes, y que han sido escritas con la tinta de cada cicatriz que tatúa mi templo, por ello, comparto contigo, por ti, por mí y por todas nosotras, estos sentimientos.
Mujer, eres un ser completo permaneciendo mujer.


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