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"Europa no puede seguir mirando a otro lado. |
2026-09-03
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Muchos más Humanistas

Ceuta necesita menos partidistas y más humanistas. Ningún ser humano es ilegal. La ciudad merece disfrutar de todos sus derechos, pero las personas migrantes también. Bajo ningún concepto; no puede defenderse la tranquilidad de unos ignorando la dignidad, la seguridad y las necesidades básicas de otros.
Entiéndase que lo que está ocurriendo en Ceuta no es una vendetta como quieren hacer tragar en este país. No es una cuestión territorial patriótica. Es una serie de acontecimientos que han generado necesidades masivas de ayuda en protección, alimentos, ropa, agua, atención de salud, refugio, seguridad… para cientos de miles de personas.
El relato. Las concentraciones y manifestaciones deberían reclamar soluciones al drama de los miles de migrantes abandonados en las calles y tratados como si no fueran personas. Ese sufrimiento exige acogida, recursos, coordinación y una urgente respuesta continental, estatal, regional y local —por parte de todas las administraciones e instituciones—, no discursos que conviertan el miedo en una herramienta electoral. Discursos que han sembrado calles y plazas, puramente de odio. Discursos —Trump y Milei— llenos de menosprecio hacia el pueblo español y la legitimidad de sus instituciones.
Los ceutíes y los migrantes tienen derecho a recuperar la tranquilidad. Y el resto de los ciudadanos del país a no ser sometidos a tensiones partidistas. Quienes incendian la convivencia están de más. Miserablemente, juegan sucio cuando buscan votos enfrentando a personas que comparten calles, servicios y un mismo deseo de vivir con seguridad. La política que alimenta el odio debería ser expulsada democráticamente de todas las instituciones, y esta expulsión debe hacerla el conjunto de la sociedad de este país. Pensemos que, dando la adecuada respuesta humanitaria a este drama migratorio, hoy, transcurrido más de un mes, nadie estaría hablando de esta situación como un problema a resolver para Ceuta y sus ciudadanos.
Europa no puede seguir mirando a otro lado. Debe buscar soluciones inmediatas y asumir la parte de acogida que le corresponde, repartiendo responsabilidades entre sus Estados y evitando que Ceuta soporte sola una crisis que afecta a todo el continente, en sus fronteras.
La salida no está en levantar más muros morales, sino en construir respuestas humanas y eficaces. Ceuta necesita convivencia, derechos y serenidad. Las personas migrantes necesitan protección y futuro. Ambas realidades pueden y deben defenderse a la vez.


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