"En respuesta a las necesidades detectadas en el mundo obrero y en la vida comunitaria, la HOAC de Jaén impulsará cuatro procesos estables de trabajo

2026-09-28

 

Trabajo decente y justicia social

REDACCIÓN /LIBREOPINANTE

LA HOAC DE JAÉN ARRANCA EL CURSO PASTORAL REFORZANDO SU COMPROMISO CON EL TRABAJO DECENTE, LA VIVIENDA Y LA JUSTICIA SOCIAL

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Jaén celebró el pasado 25 de septiembre su Asamblea Diocesana de inicio de curso en la parroquia de Belén y San Roque. En el encuentro, que contó con la acogida del nuevo consiliario diocesano, D. Pedro Montesinos, la organización estableció las prioridades que orientarán su tarea evangelizadora y social durante el periodo 2026-2027.  

Toda la planificación del nuevo curso se sitúa en el marco de la campaña “Cuidar el trabajo, cuidar la vida”, una propuesta que está en el fondo de cada una de sus prioridades y que articula su compromiso militante. Desde el horizonte que plantea esta campaña, la HOAC asume la llamada a vivir una “resistencia profética desde el cuidado y la esperanza”, situando en el centro la dignidad de las personas trabajadoras y la defensa de la vida frente a las situaciones de precariedad, siniestralidad laboral, desahucios y pérdida de derechos que afectan a la diócesis. Una tarea que la organización afronta con alegría comunitaria y renovado impulso, encarnando la actitud recogida en la canción escuchada en la asamblea. “Poner mucho entusiasmo en cada cosa, como dice Guillermo Rovirosa”, para ser semilla fecunda y sembrar la verdad del mundo obrero con tesón y audacia.

Cuatro procesos prioritarios para el curso 2026-2027

En respuesta a las necesidades detectadas en el mundo obrero y en la vida comunitaria, la HOAC de Jaén impulsará cuatro procesos estables de trabajo:

  1. Formación en Doctrina Social de la Iglesia (DSI): Creación de un grupo diocesano de formación que se iniciará con un cursillo de presentación los días 17 y 18 de octubre en Jaén, para constituir posteriormente un equipo de trabajo. 
  2. Impulso a la Pastoral Obrera y del Trabajo: Consolidación de equipos parroquiales de pastoral obrera estables y, el fortalecimiento del trabajo conjunto en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) y la disponibilidad para la presentación y difusión de la JOC.
  3. Acción del Sector sobre Vivienda y Paz: Desarrollo de encuentros de reflexión y diálogo abiertos a la participación de personas simpatizantes y organizaciones para abordar desde una conciencia cristiana cómo viven los y las cristianas el acceso a la vivienda digna y la promoción de una cultura de la paz.  
  4. Cuidado comunitario y atención a la precariedad: Acompañamiento cercano a trabajadores en conflicto, personas afectadas por la siniestralidad laboral, familias en exclusión y mujeres que sufren precariedad, pobreza o violencia, así como la atención comunitaria a los militantes con enfermedad o responsabilidades familiares.  

Una oración para volver a lo esencial: resituar la misión desde la humildad, el cuidado y la esperanza

La Asamblea culminó con una profunda oración final guiada por D. Pedro Montesinos, el nuevo consiliario diocesano. A pesar de haberse incorporado recientemente a la organización, Pedro dirigió la oración e impartió la bendición con una profunda cercanía y sintonía con el sentir hoacista. Esta oración resituó todos los compromisos, tareas y fechas del curso en el corazón del Evangelio, recordando que no se trata de cumplir un simple listado de actividades, sino de hacer un ejercicio de parada y discernimiento para poner la misión en manos de Dios. A partir de la parábola de la semilla que germina y crece por sí sola (Mc 4, 26-27), la oración expresó una serena actitud de confianza bajo la constante petición: “Señor, enséñanos a sembrar procesos”.  

Desde una acción de gracias sincera y una mirada impregnada de humildad, la organización puso delante de Dios su propia realidad concreta: la de ser una comunidad pequeña con militantes que afrontan años, achaques, enfermedades y pesadas cargas o cuidados familiares. Lejos de la resignación, este reconocimiento reforzó la convicción de que la tarea evangelizadora no depende únicamente del esfuerzo o los éxitos propios, sino del acompañamiento fiel a las personas. La oración concluyó pidiendo poner rostros y nombres a quienes sufren la precariedad y haciendo un envío confiado a Jesús Obrero y a María, mujer trabajadora: “Todo lo ponemos en tus manos. Danos tu Espíritu para acompañar sin imponer, escuchar antes de hablar, servir sin buscar reconocimiento, sembrar sin exigir resultados y trabajar por la dignidad y la justicia en el mundo obrero”.


 

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