"Yi Yi, un espejo silencioso para mirarnos.

2026-01-11

25 años de Yi Yi

Con motivo de su 25 aniversario, Filmin recupera el clásico contemporáneo Yi Yi, en versión remasterizada en 4K. El ya fallecido director taiwanés Edward Yang se consagra en el año 2000, como uno de los grandes del cine moderno, con este icónico largometraje que se ha convertido en la joya cinematográfica del siglo XXI. Una película de culto que todo el mundo debería ver, al menos, una vez en la vida. Yi Yi es una historia de vidas cruzadas que maravilla por su sencillez y por su modesta puesta en escena. Durante casi sus tres horas de metraje, nos convertimos en un miembro más de la vida de la familia Jian. Asistimos a un mosaico íntimo de relaciones personales, con los cambios vitales que afectan a cada uno de los miembros de la familia, todo enmarcado en el devenir cotidiano de una gran ciudad, en la que los personajes se sienten, de algún modo, atrapados.  Yang nos muestra un retrato profundo de las distintas fases de la vida, al tiempo que nos habla de la responsabilidad y la posible culpa que habita en nosotros mismos. A veces, cambiaríamos cosas que hicimos en el pasado, pero la realidad es que, si volviéramos atrás, quizá cometeríamos los mismos errores o tal vez no fueron tales errores, como siempre habíamos creído.  Yi Yi es un canto a la cotidianeidad de la vida, a esa forma distinta que cada persona tenemos de ver el mundo. La familia Jian descubre sus miedos e inseguridades, cuando se turnan para hablarle a la abuela postrada en coma en una cama de casa. La gran ciudad de Taipei en Taiwán, es un personaje más de la historia. Yang juega con el paisaje urbano (por ejemplo, una pareja se besa justo cuando un semáforo se pone en verde) y nos muestra la naturaleza humana de la ciudad, como un enorme acuario. Con un estilo de cine pausado, planos largos con poco diálogo, perfectos encuadres amplios y una cámara fija que observa desde lejos, vemos constantemente a los personajes, a través de los cristales de apartamentos, oficinas y restaurantes de la ciudad, donde se refleja la vida que sigue su curso. Adorable el niño Yang Yang que se pregunta cómo es posible que no podamos ver nuestra propia espalda. Solo vemos la mitad, no puedo ver lo que tú ves, ni tú puedes ver lo que yo veo, dice a su padre, que solo acierta a comprarle una cámara fotográfica. Entonces Yang Yang hace un montón de fotos de la parte posterior de la cabeza de la gente, porque quiere mostrarles lo que no pueden ver.  La música apenas asoma en la historia y si lo hace es de forma testimonial, respetando los largos silencios que asolan a los personajes y que nos ayudan a pensar y, en cierto modo, a empatizar, con sus sentimientos.  

Yi Yi, es una película sencilla en su complejidad, que te invita a una segunda vez.


 

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