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"Eso siempre ha sido así, se suele decir, sin plantearnos, al menos, si no debería ser de otra manera. |
2026-09-06
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Democracia económica

El sueldo más frecuente en España está entre 1.200 y 1.500 euros al mes. El alquiler de una vivienda es de 12 y 15 euros/m² de media, de tal manera que alquilar un piso de setenta metros cuadrados cuesta entre 840 y 1.050 euros mensuales. Madrid con 23 euros el metro cuadrado y Barcelona con 20 son las ciudades más caras.
Me podría haber ahorrado el primer párrafo porque este problema es archisabido y porque muchos de nuestros familiares y amigas están sufriendo en sus propias carnes tan inexplicable situación. Y sí, digo inexplicable porque los que ya tenemos una porra de años, de peor o mejor manera (tampoco atábamos los perros con longaniza), un sueldo te permitía sacar a una familia para adelante, te comprabas, con mil fatigas (tradúzcase con una hipoteca a un mínimo de 20 años), una casa o piso y, en verano, te dabas el lujo de unos días de vacaciones. Ahora nos seguimos permitiendo unas breves vacaciones, nos permitimos salir a tomar algo de vez en cuando y no sé cuántas cosas más. Pero lo cierto es que hacerse, hoy, con una vivienda en propiedad es altamente complicado para una pareja joven que empieza ahora e, incluso, es difícil llegar a final de mes. Si observamos nos daremos cuenta de que estoy haciendo este análisis partiendo de aquellos o aquellas que disponen de un sueldo medio más común de 1.500 euros, porque luego hay unos 12,5 millones de españolas y españoles en riesgo de pobreza y exclusión social de los que con frecuencia nos solemos olvidar.
Esta es una situación que se ha perpetuado en el tiempo y de ahí su gravedad, pero, digo aún más, es más grave que se haya normalizado la situación y ni siquiera esté dentro de los principales puntos de debate ni en la sociedad ni en el tablero político. Se supone que la democracia debe estar para avanzar en las libertades, en los derechos, pero también para avanzar en el bienestar de la población. Y es aquí en lo que por fin me voy a centrar: ¿por qué está ocurriendo esto?
Tengo la absoluta certeza de que nuestra limitada democracia, además del retroceso que ha experimentado en cuantos derechos y libertades, es decir, en calidad de la misma, ha adolecido (todas las democracias liberales tienen el mismo déficit) de una ausencia clamorosa: democracia económica. Si en una democracia hay ausencia de alguna de las libertades, pongamos por ejemplo la de expresión, nos echamos las manos a la cabeza, es más, diríamos que no hay democracia; sin embargo, si un ciudadano o ciudadana no puede acceder a una vivienda, o es expulsada de ella, decimos, como mucho, que es una anomalía, pero no que hay ausencia de democracia, de igual manera con el trabajo, con las rentas, etc. Que un trabajador tenga una renta que no le permite llevar una vida digna es visto como algo normal, como es visto como normal que un alto ejecutivo de una gran empresa multiplique por quinientos, o más, el salario mínimo interprofesional. Eso siempre ha sido así, se suele decir, sin plantearnos, al menos, si no debería ser de otra manera.
Alguien puede pensar que, si el riesgo principal que tenemos hoy es salvar la democracia en precario existente, pedir ampliar la misma a la economía es, como mínimo, osado. A pesar de ello permitidme plantear el tema a modo de reflexión, sobre todo a la Izquierda política y sindical. Ejemplos cercanos tenemos de funcionamiento democrático, con importantes déficits, en nuestra economía: las cooperativas. El derecho a un sueldo digno, a una vivienda digna, a unas condiciones de trabajo justas y a no vivir con la angustia de sí se va a llegar a final de mes, es tan legítimo como el derecho del capital a tener una rentabilidad justa. Son dos derechos consustanciales.


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