"Qué importa las causas por las que esta masa de población desesperada decide jugarse la vida.

17:35:09

Sin miedo, sin odio

No hay calificativo que pueda reflejar adecuadamente lo ocurrido en Ceuta. En contadas columnas de opinión que he leído se escribe que los más de 82 muertos tienen padre, madre, abuelos, hermanas y amigos; en pocas se refleja la tragedia humana más allá del número, ni se constata que se ha truncado la vida de unas y unos jóvenes llenos de vitalidad que buscaban un mejor futuro que les niega su propio país. Por el contrario, sí se señala al Gobierno de España como responsable de lo ocurrido por aquello del efecto llamada que ha producido la regularización de migrantes ya residentes en España desde hace años. ¡No faltará quien responsabilice al gobierno social-comunista del eclipse de Sol que relacionará con el fin del mundo! Decía que no hay calificativo para describir lo atroz de lo ocurrido en Ceuta, lo que sí hay es lo que produce: ¡ASCO! Y es que la espiral en la que estamos nos está llevando a tal punto de deshumanización que es difícil imaginar a dónde nos va a llevar. Nada nos puede extrañar ya de tantos voceros de la ultraderecha.

Los gobiernos de la Unión Europea se han sumado al coro ultra para alertar de la peligrosa invasión que unos miles de jóvenes, armados hasta los dientes, han realizado sobre Ceuta y Melilla, con la suerte de que en este ataque tan inesperado no se ha producido ninguna víctima ceutí. Son los mismos países que no condenaron de manera rotunda y clara el genocidio de Israel sobre Palestina, con más de 70 000 asesinatos, que callaron ante el bombardeo de una escuela en Irán con 168 niñas muertas, que siguen comerciando con Israel y que están incrementando el gasto en armamento para que el Mandamás del pelo naranja no se moleste mucho con ellos. Es la Unión Europea que dice ser el espacio de los Derechos Humanos. Es la UE que levanta la voz alertando de la invasión de los países del Sur, no vaya a ser que sus ciudadanos se molesten y les retiren el apoyo. Es la misma Unión que dicta la libre circulación de los ciudadanos por Europa, pero que a la más mínima se apresura a levantar muros. Es la cobarde e hipócrita UE que todavía no ha sido capaz de decirle a un filo-fascista como Trump, a un genocida como Netanyahu y a un sátrapa como Mohamed VI que no envíen a miles de jóvenes marroquíes a que se jueguen la vida para derribar a un gobierno democrático como el español para poner a sus lacayos de la ultraderecha española.

Qué importa las causas por las que esta masa de población desesperada decide jugarse la vida. Qué importa que en Marruecos haya un 37% de desempleo juvenil; qué importa que las niñas cuando son adolescentes ya no puedan ir al colegio; qué importa que muchas jóvenes sean casadas contra su voluntad a cambio de una dote y qué importa que la sanidad todavía no sea capaz de impedir que mujeres embarazadas mueran en el parto. Poco importa que un país, con el que la UE tiene acuerdos comerciales, tengan a jóvenes en la cárcel por pedir mejores condiciones laborales y más libertades. Importa más no molestar demasiado al monarca alauita de Marruecos para que vele por sus intereses.

Pero siempre hay una rendija por la que se cuela la luz. Ciudadanos y ciudadanas ceutíes gritaron y expulsaron a cobardes que, amparándose en la cobertura que les dan medios de comunicación y falsos periodistas bien pagados por sus amos, fueron a Ceuta a sembrar miedo, inyectar odio y provocar enfrentamientos.     

La Comisión General de Justicia y Paz de España, a través de Noticias Obreras, revista de información de la HOAC, en el artículo “Lo que la inmigración nos provoca” dice: “Desenmascarar a quien propaga el miedo y busca obtener rentabilidad de este es ya un deber ciudadano”. 


 

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