"la posición del sionismo judío en la actualidad no es nueva, 

2026-03-22

Evidencias…

Una primera evidencia es que la guerra que ha desatado EE. UU., junto con Israel, no es un cambio en la política geoestratégica del “imperio yanki”. La diferencia con las políticas de los anteriores presidentes es que Trump no utiliza eufemismos ni ambigüedades. Interviene en Venezuela, rapta y encarcela a su presidente, explosiona lanchas, asesinando a decenas de jóvenes y pone a una presidenta títere para hacerse con el petróleo venezolano. De la misma manera, bloquea a un país soberano, que ha elegido su propio camino económico, social y político, como es Cuba, provocando, aún más con este presidente, escasez de alimentos básicos, de medicinas y de energía sin importarle el sufrimiento de todo un pueblo. Y como un ejemplo más tenemos la guerra de Irak en 2003, desencadenada con el mandato de George Bush, hijo, alegando que tenía armas de destrucción masiva, demostrándose años más tarde que era falso y que solo fue el pretexto para invadir Irak. 


Una segunda evidencia es que la posición del sionismo judío en la actualidad no es nueva, es decir, que la decisión de aniquilar al pueblo palestino no tiene su origen el 7 de octubre, sino que fue tomada cuando se creó el estado de Israel en 1948, incluso antes.  En este año “los judíos expulsaron, masacraron, destruyeron y violaron” al pueblo indígena de Palestina. (“Gaza en crisis” de Noan Chomsky e Ilan Pappé). En esta guerra fueron destruidos quinientos pueblos, setecientos mil palestinos fueron expulsados y varios miles masacrados. Toda una limpieza étnica que aún continúa. Eso sí, bien maquillada, falseada y ocultada por los EE. UU., por Israel y por todo Occidente. 


No es menos evidente que la OTAN, entre otras organizaciones económicas y sociales, está al servicio de los intereses políticos, económicos y geoestratégicos de los EE. UU. En los últimos decenios la OTAN ha participado en las guerras de Yugoeslavia, de Afganistán, de Libia, en la ya mencionada de Irak, etc., donde se dilucidaban intereses americanos y en las que ha sacado una suculenta tajada la potente industria armamentística. El bombardeo de Irán y del Líbano, junto con Israel, es la última, por ahora, guerra a la que nos quiere arrastrar este imperio decadente y sumirnos en la más profunda cloaca de este mundo. Hasta ahora hay resistencia, siguiendo la posición del gobierno de España, de los países europeos de la OTAN a apoyar esta barbarie. Quizá sea el momento de recordar, una vez más, que la Izquierda de nuestro país ha defendido la salida de esta organización militar y que es el momento de que el PSOE, de una vez, se decida a apoyar la salida. No queda muy bien decir no a la guerra y sí a la OTAN. 


Evidente también es la posición histórica de la derecha española defendiendo, y participando también con el Gobierno de Aznar en la guerra de Irak, posiciones belicistas en consonancia con los intereses de las industrias armamentísticas, energéticas, etc. Ni siquiera, en una guerra en la que todos los países europeos la rechazan, el PP, obvio a la ultraderecha, es capaz de posicionarse de manera tajante en contra de la guerra por el simple hecho de que con ello se alinearía con el Gobierno de España. Y eso a pesar de que mayoritariamente la población española, incluyendo a los votantes del PP y europea, está en contra de la guerra. Porque no, Sr. Núñez Feijóo, la legitimidad y la decencia no la dan los votos ni el número de escaños, la da la defensa de la vida de inocentes y de la paz.


Y la última evidencia, solo la movilización ciudadana, sea en la calle, en los medios de comunicación, en las asociaciones sociales y culturales, y en cualquier espacio ciudadano, puede vencer la resistencia de los gobiernos a apostar clara y decididamente por una política y cultura de paz.
¡NO A LA GUERRA!


 

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