"Es una de las causas más fuertes que nos llevan a ser infelices, y a no estar nunca a gusto con nosotros mismos ni con nuestro entorno.

2024-07-28

 

Sufro porque te envidio

 

La envidia oscurece el brillo propio, mirando la luz ajena.

La envidia de un amigo es peor que el odio de un enemigo. Son frases famosas sobre la envidia que intentan describirla. Para Santo Tomás de Aquino, la envidia es << la tristeza del bien de otro>>.

La RAE la define como << el sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola, algo que otra posee.

También puede catalogarse como una << pasión malsana que afecta más a quien la vive que a aquel que la despierta >>.

Por lo tanto, es un sentimiento muy doloroso que tiene aquel que lo desarrolla por no poseer bienes, cualidades e incluso la buena fortuna que otro pudiera tener.

Es una de las causas más fuertes que nos llevan a ser infelices, y a no estar nunca a gusto con nosotros mismos ni con nuestro entorno.

Hay quienes piensan que hay dos clases de envidia: una mala, que es una emoción muy desagradable, que hace que la persona envidiosa quiera destruir todo lo que envidia y a quien envidia; incluso a costa suya.

La otra envidia es la que llaman << envidia sana>> que, aunque, sigue siendo una emoción un tanto negativa, porque quien la padece sufre bastante, pero no desea el aniquilamiento de quien envidia. Puede, a veces, incluso resultar algo positivo, ya que la persona en cuestión quiere mejorar, quiere parecerse a la envidiada, porque la tiene idolatrada y sufre una gran admiración por ella.

Hay muchos que opinan que la envidia es mala siempre, y nunca tiene nada de positivo, porque eso de la <<envidia sana>> no existe.

Este sentimiento tan negativo se manifiesta en las personas desde que somos niños pequeños, y aunque cada uno tenemos nuestra propia personalidad, que iremos desarrollando con los años. Es en esa primera etapa de nuestra vida, cuando somos niños, cuando es muy importante la educación, pues será esta nuestra base en nuestra forma de ser, en nuestro modo de ver las cosas y en nuestro modo de actuar. Sobre todo, a la hora de empezar a ir comparándonos con los demás.

La envidia puede manifestarse de muchas formas: con resentimiento, furia, indignación, irritabilidad, tristeza, depresión, inseguridad, autocompasión, desesperación, pérdida de la autoestima. Y podemos pasar en cuestión de minutos de la furia a la tristeza.

Las personas envidiosas suelen necesitar destacar, y se alegran de los fracasos de los demás. Minimizando los éxitos y los logros de otros, y los suelen desacreditar con rumores y chismes.

La envidia es un sentimiento que no termina con la muerte, según los psicólogos y psiquiatras, la persona envidiada sigue siéndola después de muerta. Por eso es considerada una de las emociones más negativas.

Resulta casi un insulto decirle a alguien que es un poco envidioso y es muy, muy difícil reconocer que algo o alguien nos da envidia.

Para la Iglesia Católica esta emoción o sentimiento es un pecado capital, ya que de ella nacen: la mentira, la traición, la intriga y el oportunismo.


 

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